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DEPORTES Y SEGUROS
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1 de enero de 2007
Los jugadores de fútbol son un activo que figura en los balances de los clubes y como tal se los asegura. Gabriel Bastituta, de la Roma, está asegurado en 80 millones de dólares.
Y el Liverpool de Inglaterra aseguró a Michael Owen en 100 millones de dólares.
Son seguros de accidentes personales que cubren la muerte o las lesiones de ese "foul" violento que los deja fuera de la cancha unos cuantos partidos.
En Europa, se asegura también desde el resultado del equipo hasta los premios que prometen los clubes a sus jugadores en caso de ganar un torneo.
En la Argentina sólo los grandes clubes toman pólizas para proteger a sus deportistas.
Antes de pasar al Barcelona, en el 2001, Juan Román Riquelme estuvo asegurado por 10 millones de dólares.
A fines del 99, River aseguró a Pablo Aimar y a Javier Saviola por 36 millones de dólares, por lo que debió pagar una cuota mensual de más de 290.000 dólares.
En el 2001, el club de Núñez aseguró a sus 10 jugadores más importantes en 54 millones de dólares con una cuota anual de 312.000 dólares.
Así como cobran jugosas primas las aseguradoras pagan siniestros de miles de dólares.
La compañía que aseguró a Marcelo Gallardo tuvo que pagar un siniestro de 75.000 dólares: 3.500 dólares por cada uno de los días que no pudo jugar ni entrenar por un problema de meñiscos.
También existen pólizas para tenistas, básquetbolistas, jugadores de polo o de rugby, y aún para aquellos que practican deportes de alto riesgo como el automovilismo.
Cuando Michael Schumacher sufrió en 1999 en Silverstone una doble fractura de tibia y peroné, al estrellarse a 107 km/h contra una barrera de neumáticos, la aseguradora londinense Alexander Forbes debió pagar 6.000.000 de dólares por los 3 meses en el que el piloto no pudo correr.