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ANALISIS DE LA NUEVA NORMA
Repatriación de las inversiones
“Es un cambio de reglas de juego poco acertado si uno quiere fomentar el mercado de capitales”, dijo en Pool Eduardo Melinsky, del Estudio Melinsky, Pellegrinelli y Asoc. “Esta norma queda armónica con todas las demás medidas tomadas. Pero si se entra en el detalle, pueden encontrarse cuestiones opinables. Desde el punto de vista de la pureza técnica, se elimina la voluntad de quien maneja las inversiones”, sostuvo Guillermo Díaz, de Ernst & Young.
8 de noviembre de 2011
El Gobierno exige a las aseguradoras repatriar sus inversiones radicadas en el exterior.
La Resolución 36.612 de la Superintendencia de Seguros de la Nación, publicada el 27 de octubre en el Boletín Oficial, establece que las compañías tienen 50 días corridos desde la entrada en vigencia para repatriar sus inversiones y disponibilidades radicadas en el exterior.
Los fondos en el exterior suman $ 8.399 millones (8.399.161.359), algo menos de US$ 2.000 millones. El 80 % del total lo concentran 20 aseguradoras.
Los aseguradores están trabajando para hacer un pedido ante el organismo de control para extender el plazo. Por el momento, las compañías se están acercando a la Súper para analizar juntas el impacto de esta medida.
Para analizar el tema, Pool Económico convocó a Guillermo Díaz, socio de la consultora Ernst & Young, y a Eduardo Melinsky, socio cotitular del Estudio Melinsky, Pellegrinelli y Asoc. Melinsky está dedicado a la actividad profesional independiente desde 1992, antes trabajó durante 10 años en entidades del Sistema Financiero Argentino.

Pool Económico: Desde 2002 se incrementaron las inversiones de las aseguradoras en el exterior hasta llegar a US$ 2.000 millones, ¿cuánto de esas inversiones obedeció a compromisos en dólares y pagos de reaseguros, y cuánto a desconfianza en las autoridades argentinas y en el país?

Díaz: Son procesos que se van dando dependiendo de las situaciones puntuales. Yo creo que el tipo de negocio justificaba mantener cierto tipo de inversiones en el exterior, porque hasta hace poco la operatoria de reaseguros así lo requería. Y por otro lado, una sana variedad en la cartera de inversiones admitía (en tanto no estuviera limitado y, de hecho, algunas había) componer la cartera de inversiones con fondos que estaban en el país y con fondos que estaban en el exterior cumpliendo determinadas normas.
No creo que se tratara particularmente de una desconfianza en la situación macroeconómica. Tal vez en 2002 sí, algún movimiento pueda haber habido en la situación de extrema crisis. Pero fue un hecho puntual. De ahí en adelante, la desconfianza no fue la principal motivación para mantener inversiones en el exterior. De hecho, en muchos casos las inversiones colocadas afuera estaban ahí por una simple cuestión de libre disponibilidad. En algunos casos ni siquiera eran necesarias para cubrir las relaciones técnicas de capitales mínimos. Era una cuestión de risk management: la propia compañía decidía en qué lugar le parecía más seguro, conveniente y transparente mantener sus inversiones.
Las compañías de Vida, que son las más afectadas porque el 40% de sus inversiones está radicado en el exterior, tienen esa porción afuera por una cuestión de modalidad de contratación (aprobada por el organismo de control). En algún otro caso, por otro lado, estará en juego la definición de la casa matriz que determina que cierta porción de la cartera (sobre todo la de libre disponibilidad) esté radicada en los países de origen.
Son un sinnúmero de variantes entre las cuales puede haber algún componente de evaluación del marco regulatorio o económico local. Pero yo no diría que eso fue lo definitorio.
En conjunto, el 15% de las inversiones de todas las aseguradoras están en el exterior. Las de Vida alcanzan un 40% y las demás están un poco por debajo del 15%.

Pool Económico: En términos generales, ¿cómo está distribuida la cartera de inversiones en el exterior?

Melinsky: La cartera se compone de depósitos, bonos a mediano y largo plazo que permita machear los compromisos de las rentas vitalicias en dólares, y otros instrumentos que tenían que ver con los tipos de pólizas, respondiendo a la estructura de canastas de inversiones comprometidas técnicamente en los contratos (contratos cuyas notas técnicas fueron aprobadas por la Superintendencia).

Pool Económico: Como analistas y consultores de las aseguradoras, ¿piensan que la medida oficial es correcta o incorrecta?

Melinsky: Lo que parece un poco acelerado son los tiempos. Como definición de política económica, más allá del detalle, los conceptos que se refieren en dinero, crédito y bancos relacionados con depósitos en el país (en el caso de las compañías de seguros son los compromisos técnicos y los requerimientos de margen de solvencia) por regla general son para depositar en el país, con excepciones que fueran autorizadas por el órgano de control.
Los recursos que corresponden al capital propio excedente a los requerimientos de solvencia y cobertura de inversiones son, de hecho, propiedad de los accionistas. La Ley de Seguros no los alcanza. Entonces, quizás en ese rubro la SSN va a considerar, seguramente, que esa parte es una excepción a la regla general. Es lo que debería ser. Si no, sería un tratamiento asimétrico respecto del resto de la economía.

Díaz: Esto forma parte de una política más general desde el punto de vista de la situación coyuntural cambiaria. Dentro de ese contexto, esta norma queda armónica con las demás medidas tomadas.
Ahora, si una baja a detalle, puede encontrarse con varias cosas. Por ejemplo, la norma dice que se basa en que el crecimiento económico asegura que es mejor tener las inversiones en la Argentina, y en que el final de crisis que motivó la salida al exterior y la crisis internacional hacen prudente que estén radicadas localmente. Son argumentos válidos, cierto, pero desde el punto de vista de la pureza técnica elimina la voluntad de quien maneja las inversiones (porque compulsivamente se le impone invertir en determinada cartera). Se acabó la seducción. Esto va de prepo.
Por otro lado, hay cuestiones “comentables”. La norma dice que se basa, también, en una dificultad en el control de las inversiones en el exterior y en una cuestión de mejor inmediatez si están en el país. Yo creo que, estando en el año 2012, no se puede decir que es difícil encontrar una inversión que está radicada en el exterior. Además, ¿qué tendría que hacer?, ¿mejorar mis sistemas de control para poder acceder rápido a esas inversiones o, como no lo puedo hacer, mandarlas a traer a mi país así las pongo bajo la luz?
Otra cuestión es que la norma corrige el punto 35 4 del reglamento que es justamente el régimen de cobertura, y dice que todas las inversiones tienen que estar en el país. Pero ese punto habla de las inversiones que cubren los compromisos técnicos de las aseguras, no de todas las inversiones. Ahí hay alguna desprolijidad que habría que corregir.

Pool Económico: ¿Dónde estiman que van a reinvertir las aseguradoras lo que traigan de afuera? (¿títulos públicos?; ¿plazos fijos en pesos, en este marco de altas tasas?)

Melinsky: El mercado argentino ofrece canales de inversión. Hay bonos en pesos y en dólares, también depósitos en pesos y en dólares. El tema es que hay que desinvertir, pasar por el mercado de cambios y volver a invertir.

Pool Económico: ¿Hay riesgo de malvender las posiciones en el exterior para cumplir con la norma?

Melinsky: Y, sí. Imaginemos que una de las inversiones es un departamento en Miami que se usa de ofician de representación de la compañía. Lo tenés que vender inmediatamente y eso así no funciona.

Pool Económico: ¿En qué medida esta norma puede afectar sus balances?

Díaz: Depende de la composición de la cartera. Creo que algunos efectos puede llegar a tener. Tal vez el efecto de malvender o pasar por el mercado de cambio pueda ser corregido si se compran títulos soberanos argentinos en dólares que están en el exterior (Boden 2012 y 2015). Lo que es difícil de predecir es cómo va a impactar esa masa de inversiones tan grande -colocada de golpe en el país- en las cotizaciones de estos títulos.
Por otro lado, se hace más angosta la canasta de inversiones de las que uno puede disponer. Si bien eso no va a impactar en la cuantificación de los balances, sí puede generar alguna limitación en la calidad de la solvencia.

Melinsky: Por un lado, está el respaldo a las pólizas emitidas. Los asegurados cuentan con que los canales de esas inversiones están en el exterior. Por otro lado, estamos hablando del capital propio que está en exceso del margen de solvencia. Los grupos económicos han fortalecido a las empresas locales y las han dotado de ese capital adicional para que puedan hacer frente a cualquier pérdida local. Eso es, justamente, una asignación de inversiones que ya se definió cuando la compañía se instaló. La nueva norma es un cambio de reglas de juego que no es de lo más acertado si uno quiere fomentar el mercado de capitales.