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SIGUE DEMORADA UNA NUEVA LEY
Crisis del sistema de Riesgos del Trabajo
Según el abogado Juan Carlos Mariani, para que una ley pueda funcionar, “es preciso que haya una estructura de consenso y que algunas cuestiones constitucionales sean muy delicadamente diseñados desde lo técnico”.
17 de enero de 2008
Con los fallos de la Corte Suprema la ley de Riesgos del Trabajo quedó virtualmente muerta. Desde entonces se espera la sanción de una nueva ley. La demora, en un contexto de crecimiento exponencial de los juicios, está impactando en la solvencia del sistema, que hoy está en su máximo de expansión con 7 millones de trabajdores cubiertos.
Para analizar las perspectivas del sistema de riegos del trabajo en el año que recién comienza, Pool Económico invitó a un referente en el tema, el abogado Juan Carlos Mariani.

Pool Económico: Después de muchos años, seguimos sin una nueva ley de riesgos del trabajo. ¿Cuál es el escenario?

Mariani: Para explicarlo, apelaría a la geometría. Estamos en un ángulo de 360 grados: diste toda la vuelta y estás en el mismo lugar donde empezaste. Creo que las razones que llevaron, en su momento, a generar una ley de riesgos del trabajo -pretendiendo ser un sistema integral, omnicompresivo de la situación y que se insertara en la seguridad social- se debía a una cantidad de circunstancias que hoy se están repitiendo a partir de la desintegración de la ley, provocada por la ley vigente, que es la ley de los jueces. Hoy, la ley es lo que los jueces están diciendo. Hay una situación de vacío en este sentido.

Pool Económico: ¿Ves posibilidades de una nueva ley para el 2008?... Esta pregunta la hacemos todos los veranos!

Mariani: Yo creo que posibilidades siempre hay. Lo que pasa es que acá hay dos mecanismos para que la ley pueda funcionar. Por un lado, es preciso que haya una estructura de consenso -que en algún momento pareció que se había logrado- y, por otro lado, que sea una ley donde algunos aspectos vinculados a cuestiones constitucionales sean muy delicadamente diseñados desde lo técnico. Recién luego, que vaya al Congreso, ya con un cierto consenso de los sectores interesados.

Pool Económico: ¿Donde está trabada la nueva ley hoy? ¿Es una disputa entre los empresarios y los sindicalistas?

Mariani: No lo sé. Más bien te diría que no, toda vez que -me parece- tanto los empresarios como sindicalistas quieren que haya un marco jurídico que tutele las dos aristas del asunto: por un lado, la seguridad jurídica que le dé al empleador un cierto marco para moverse y, por otro lado, que el trabajador tenga un mecanismo de prevención y reparación acorde a las expectativas propias de nada menos que daños a la persona.

Pool Económico: Con respecto a las posibilidades de lograrlo, el hecho de que Tomada continuara en el Ministerio de Trabajo, ¿para los empresarios fue una buena señal?

Mariani: Para mí, definitivamente sí. Creo que el ministro, por la gestión que ha realizado y por la trayectoria que tiene en el campo de la seguridad social, es una persona más que indicada. Tiene la visión política y la visión técnica.

Pool Económico: Según una información de la UART (Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo), 2007 terminó con 17.135 juicios iniciados. Así, de 2002 a 2007 se iniciaron 45 mil juicios. ¿Cómo se están cubriendo los empresarios?

Mariani: Con la mano. Una cuestión que complicó el trema de los juicios fue un reciente pronunciamiento de la Corte en el que admitió la posibilidad del cúmulo, que es la posibilidad de reclamar las dos indemnizaciones (la de la ley especial y la del derecho común) sin compensar una con la otra -y digo ‘sin compensarla”… ya no digo ‘sin excluirla’, cuestión de debate importante al respecto de esta ley-. De esta manera, las posibilidades de juicio se duplican porque todo trabajador que cobre por una vía va a ir por la otra. Creo que necesariamente debería haber, por lo menos la transición, alguna norma jurídica que establezca dos cuestiones: Primero, que resuelva esta cuestión del cúmulo o de la opción excluyente. Segundo, que permita el aseguramiento en la RC patronal en términos formales. Por lo menos que existiera esa posibilidad.