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FRAUDE
El abogado Víctor Varone explicó en Pool Económico que el fraude mutó: "Pasó de grandes estafas a pequeños delitos que no se detectan. Hay dos tipos de fraude: el profesional y el ocasional. El ocasional es incontrolable y está socialmente aceptado. El fraude ahora es chiquito, pero sistematizado", advirtió y resoltó: "El 20 por ciento de siniestros son fraudulentos. Esa es una constante".
1 de enero de 2007
-Económico realizó una emisión especial en la que repasó las más frecuentes modalidades de fraude en nuestro país: de asegurados -tanto en seguros patrimoniales como en seguros de vida-, informáticos e internos de empresas.

Para eso convocó a Víctor Varone, abogado titular del Estudio Iezzi & Varone, y a Alberto Sarfati, liquidador e investigador de siniestros.

"El fraude muta permanentemente y ahora se está descentralizando. Se está corriendo más al interior del país donde hay plazas más importantes y ventajosas que Capital y el Gran Buenos Aires, debido a la falta de control", comenzó Sarfati. Dijo que antes el "dulce" era la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores y que ahora lo son las capitales de provincias: "Como la gente es crédula y sana en el interior, les resulta mucho más fácil engañar. Pero ha disminuido mucho porque las compañías tomaron conciencia de que a este problema había que tomarlo por las astas y no por la cola. Crearon centros de datos importantes y combaten el fraude", completó.

Hablando de fraudes de asegurados, siempre se dijo que en la Argentina el 20 por ciento de los siniestros son fraudulentos. Varone, si bien coincidió con Zarfati en cuanto a que el fraude mutó, sostuvo que ese porcentaje no bajó, que es una constante: "La tecnología y los controles hacen que el fraude disminuya, pero en realidad lo que hace es mutar. El mejor fraude es el que todavía no descubrimos, porque lo siguen haciendo y no nos dimos cuenta", advirtió.

El abogado explicó que la mutación más notable del fraude es haber pasado de grandes estafas -que hacían mucho ruido- a pequeños delitos que no se detectan: "Hay dos tipos de fraude: el profesional y el ocasional. El ocasional, yo diría, es incontrolable y está socialmente aceptado. El fraude ahora es chiquito, pero sistematizado y eso hace que el impacto sea el mismo porque se mantiene la variable de cuánto porcentaje de la prima es lo que incide", señaló.

Se puede decir que hubo un cambio de actitud frente al fraude por parte en el sector asegurador. Antes, no había señales que indicaran una dedicación especial por el tema y ahora hasta tienen departamentos internos especialmente destinados a la investigación de estos delitos. "Antes, las causas no se impulsaban. No había la tecnología necesaria para llevar un control y tampoco estaba la conciencia necesaria por parte de las aseguradoras. Ahora sí: o hay una persona ocupándose del tema en el departamento de siniestros o hay un departamento de control de fraude", dijo Varone, aunque agregó que falta rigor.

"Hay algo que es inversamente proporcional -intervino Sarfati-. El fraude mutó y disminuyó, pero también desapareció el egoísmo de las compañías. Aumentaron los sistemas de control, que son muy eficaces, y se crearon secciones internas especializadas. Pero más allá de esto, las aseguradoras ahora son más solidarias. Se dieron cuenta de que este problema es de todos", reconoció el liquidador.

Sarfati también dijo que la atención de las aseguradoras ya no está centrada en los fraudes en seguros de vida, sino es en cascos, robos totales de automóviles y RC del automotor: "Ya no se considera el fraude en vida como un mal mayor. Es un mal, no tan menor, pero está controlado. Ahora, los fraudes en vida son chicos. No hay en individuales pero se está viendo en pólizas colectivas, sobre todo en el interior. Esa modalidad se sigue incrementando porque es muy difícil de detectar. Para una compañía, 50 mil pesos en vida no es nada. Lo pagan, piden certificado de defunción legalizado, algún otro dato complementario y nada más", señaló.

El abogado Víctor Varone habló de otro tipo de fraudes: los informáticos. Dijo que vienen impulsados por los avances tecnológicos: "Son delitos ‘lindos’ que hasta los podés hacer desde tu casa. Por ejemplo, el fishing. Vos te metés en un home banking y te aparece una página trucha exactamente igual a la de tu banco. No te das cuenta, ponés tus datos y te los roban. Listo. Después está el fishing scan. Ofrecen por Internet un auto barato, vos hacés la operación pero el auto jamás aparece", ejemplificó.

Son muchas víctimas distraídas que caen en este engaño. Sin embargo, Varone sostuvo que las operaciones en cuentas bancarias a través de Internet "son seguras, siempre en la medida en que uno sepa que está entrando al sitio seguro".

Según un informe internacional, más del 6 por ciento de las pérdidas de las empresas pertenecen a fraudes internos (personal que comete fraude contra la compañía para la que trabaja). Varone cerró el programa diciendo que el problema de este tipo de delito es la falta de control -por ejemplo auditorías- que hoy está delegado, "descansa", en la tecnología: "Hay mucho fraude interno. Tal vez más que ese 6 por siento. En seguros, alguien puede emitir una póliza de AP, al mes siguiente darle de baja y quedarse con toda la prima. Hay un montón de cositas que se pueden ir haciendo de forma interna. Insisto: ya no es más aquel fraude de 40 millones de tarjetas donde se roban los datos. Eso sólo pasa una vez cada tanto. Ahora, son fraudes chiquitos", terminó.