Suscríbase y reciba gratis nuestro newsletter y alertas de noticias en su casilla de e-mail
-
ECONOMIA: ALDO ABRAM
"La gran falla del actual modelo es la bajísima seguridad jurídica que tiene. No se respetan los derechos ni las instituciones. El concepto republicano tampoco existe. Eso asusta a cualquiera y es la razón por la que tenemos bajísimos niveles de inversión y de crecimiento futuro", dijo el economista socio de la consultora Exante.
1 de enero de 2007

En la sección Perspectivas Económicas de Pool Económico estuvo el economista Aldo Abram, socio de la consultora Exante. El invitado hizo un análisis de las debilidades del modelo económico, después de cuatro años de crecimiento: "La gente se pregunta cómo alguien puede ser crítico de lo que se está haciendo, con todo lo que creció la Argentina hasta ahora. Pero en realidad, cualquiera de los candidatos que hubiera ganado las elecciones en 2003, hubiera hecho esta misma performance, con sólo mantener dos pilares (que son meritorios de este Gobierno): un manejo adecuado de la política monetaria, que controla la inflación (quizás a niveles altos para mi gusto y para el de la gente) y mantener la solvencia fiscal. El hecho que los argentinos veíamos que entrábamos en un proceso de institucionalidad a partir del 2003 y que íbamos a tener un gobierno votado por la gente, hizo el resto. Tuvimos un aumento fuertísimo de la inversión, fundamentalmente la individual, y por otro lado, un fuerte aumento en el consumo. Es cierto que además tuvimos a favor un escenario internacional que hace décadas no se daba para la Argentina. Esa fue la frutilla del postre. La realidad es que si la Argentina se reactiva o entra en crisis, lo determinamos los argentinos y no el contexto internacional", señaló Abram.

El economista dijo, en un portal de Internet, que "por algún lado, este modelo se va a ajustar". En Pool Económico explicó por qué lado: "Por el lado de la falta de institucionalidad. Lo que determina una posibilidad de crecimiento y de evolución hacia delante es el pasado, porque la mayoría de las inversiones que se hicieron en estos últimos cuatro años -aunque algunas se están produciendo ya- se va a estar produciendo en la próxima gestión. Es decir, lo bueno y lo malo en términos económicos de este gobierno, lo vamos a ver en la próxima gestión. Siempre es así. Esa es la gran falla del actual modelo: la bajísima seguridad jurídica que tiene. Es muy poco lo que se respetan los derechos y las instituciones. El concepto republicano, que es vital para el funcionamiento de cualquier democracia y para el respeto de las instituciones que están en la carta magna, tampoco existe. Tenemos un congreso que le delega todos los poderes al Poder Ejecutivo y una Corte Suprema que no hace valer los derechos ni restringe las funciones que tiene el Poder Ejecutivo que fija la constitución. Imaginate un poder hegemónico como el que tenemos ahora, sin control, y encima usado arbitrariamente. Asusta a cualquiera. Por eso es que tenemos bajísimos niveles de inversión y de crecimiento futuro", excplicó.

"La buena noticia -rescató Abram- es que parece que la mayoría de los políticos y economistas argentinos han aprendido que lo importante es sostener estos dos pilares de los que hablo. Crisis y explosiones, mientras esto suceda, no vamos a tener. Las inversiones a largo plazo determinan si alguna vez vamos a ser un país desarrollado que pueda darle un buen bienestar económico a su gente. En la medida en que invirtamos lo que estamos invirtiendo -y las perspectivas son que no vamos a mejorar mucho más-, este país va a permanecer en vías de subdesarrollo eternamente, manteniendo la pobreza relativa que hoy tiene con respecto a los países avanzados del mundo. El tema con la inversión es que el riesgo es muchísimo. ¿Vos pondrías tu plata para producir en un país en el cual un secretario del Poder Ejecutivo puede emitir una resolución obligándote a vender a pérdida, basando esa resolución en una ley que está suspendida desde 1991? No. ¿Vos producirías en un país donde te pueden controlar los precios basándose en esa misma resolución? No. El Gobierno acá determina gasto con una resolución del Ministerio de Economía, ni siquiera por un decreto, aunque está claro que hablamos de algo que no puede hacer ni con los superpoderes. Cuando se determinó que se iban a aumentar los 4 puntos porcentuales ante la retención de la soja, asignaron esa recaudación a un ‘gasto’. Eso no está permitido por la ley de superpoderes; solamente se puede hacer por ley. Sin embargo, se hizo. ¿Vos viste algún escándalo?, ¿viste al Congreso demandando al Ejecutivo? No.", graficó Abram.

Hay que ver cómo terminan las negociaciones, pero hay un intento de fijar las paritarias y se llegó al 16,5, porcentaje que está por arriba de la inflación. Pool Económico le preguntó, por último, a Abram si está de acuerdo: "No me asusta. Mientras los empresarios tengan en claro que el Banco Central no va a convalidar con emisión monetaria espuria y con inflación esos aumentos de sueldos para después licuarlos si se les fue la mano, está todo bien. En definitiva, aquel empresario que dé un aumento mayor al que podía, perderá plata y tendrá que achicar sus gastos porque va atener menos ganancias. Eso de que los aumentos generen inflación es una mentira. Es un mito que viene de las décadas de los 70 y 80 cuando los gobiernos daban aumentos disparatados de sueldo y, como los empresarios no los podían pagar, se daban vuelta y le decían al Banco Central que los licuara generando inflación y todo volvía a equilibrarse", terminó el economista.