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Backstage de los seguros que contratan las superproducciones de Hollywood.
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1 de enero de 2007
La industria aseguradora mundial mantiene relaciones muy estrechas con el mundo de la cinematografía. Las super producciones de Hollywood demandan cada vez más la utilización de pólizas específicas para cada film. Y es que son tantos los millones de dólares que se invierten en cada rodaje que resultaría imposible invertir sin un respaldo. Cada película tiene su propia historia. Sin ir lejos, los Oscars 2003 están llenos de curiosidades. La trilogía de El Señor de los Anillos es la primera producción de este tipo que se realiza. Su productora, New Line Cinema, sabía desde el primer momento que se iban a realizar tres películas diferentes. Sin embargo, dado que tanto la historia como los protagonistas eran los mismos, decidieron rodar las tres películas como una sola. Por consiguiente, Aon/Albert G. Ruben -el mayor broker de seguros de la industria audiovisual- tuvo que adaptarse a este nuevo formato y encargarse de asegurar las tres películas como una única producción. La mayoría de las películas se ruedan en dos meses aproximadamente, mientras que sólo la fotografía de esta trilogía duró 14 meses. La construcción del set de rodaje empezó un año antes de que se filmara la primera escena. Este proyecto era de tal envergadura que el broker tuvo que diseñar un programa de seguro específico sólo para los nueve caballos. Así Aon/Albert G. Ruben comenzó a colaborar en este proyecto en agosto de 1998 y el seguro se mantendrá hasta diciembre de 2003. Cuando las tres películas hayan finalizado, Aon habrá estado involucrada más de cinco años en este proyecto. En la película Chicago la mayor dificultad fue el alto componente de baile que contiene esta producción. No es habitual tener a tres actores de primer nivel bailando durante varios meses de ensayos y de rodaje. Los profesionales del broker de seguros tuvieron que visionar cientos de horas de ensayos grabados para convencer a las compañías aseguradoras de que los bailarines habían tomado todas las precauciones necesarias para evitar cualquier retraso en el rodaje de la película. Los productores de Chicago recurrieron también a los archivos y almacenes de Hollywood en busca de material que dotara a la película de una mayor autenticidad. En concreto, Catherine Zeta-Jones, ganadora este año del Oscar a la mejor actriz de reparto, llevó durante el rodaje joyas de 1930 pertenecientes a la legendaria estrella Mae West, valoradas en más de 600.000 dólares.