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INSEGURIDAD VIAL
Guillermo Laura, presidente de la Fundación Metas para el Siglo XXI, dijo que "si no transformamos la infraestructura construyendo autopistas en la red troncal, la accidentología va a seguir", y definió a las autopistas como una infraestructura "a prueba de imprudencias y distracciones".
1 de enero de 2007
Pool Económico retomó la problemática de la inseguridad vial, ya que desde hace muchos años los aseguradores y los organismos no gubernamentales vienen advirtiendo sobre el constante aumento de la cantidad de muertos y lesionados en accidentes de tránsito.

Ahora el tema está en el tapete, es tapa de los diarios en forma cotidiana y el Estado declaró 2007 como el Año de la Seguridad Vial.

Para tratar el tema, Pool Económico convocó al contador y economista Guillermo Laura, presidente de la Fundación Metas para el Siglo XXI.

"En general se está poniendo énfasis en la educación vial, el control policial y la verificación vehicular. Estos son elementos importantes, pero me parece que se está descuidando lo que yo considero el cimiento del problema que es la infraestructura -comenzó Laura-. Tenemos las mismas rutas, el mismo diseño, que en la década del 30 y los vehículos han crecido 20 veces: la cantidad pasó de 300 mil a 7 millones. Estos vehículos que son más grandes y más rápidos. Entonces, si no transformamos la estructura física de la infraestructura construyendo en la red troncal (rutas más importantes) autopistas, como hizo Italia, España y Estados Unidos, la accidentología va a seguir", aseguró.

Laura explicó el concepto: "Acá hay un tema que es un poco sutil, pero básico. La educación vial trata de dar buenos consejos al conductor para que sea prudente. Pero depende siempre de que el conductor quiera ser prudente y además no cometa errores que a veces son de distracción. En cambio, la autopista parte de una premisa distinta: ya que los que manejan son aficionados y no profesionales, vamos a diseñar una infraestructura a prueba de las imprudencias y distracciones que pueda cometer el conductor. Entonces, el que diseña la autopista lo ha hecho de modo de prevenir en forma física el riesgo de los accidentes", señaló.

"El caso más trascendental es el choque frontal -ejemplificó Laura-. En las rutas, lo que divide una mano de la otra es una raya de pintura, y los vehículos se cruzan a 100 kilómetros por hora. Cualquier distracción puede provocar una catástrofe. En cambio, la autopista hace dos carreteras: una que va en una dirección y otra, separada y autónoma, que vuelve. Además, las separa con guardarrieles. De ese modo se hace imposible que un vehículo que se despista pueda cruzarse al otro lado. Esta es una filosofía: cómo hago para hacer físicamente más difícil el accidente. El choque frontal es la causa del 66 por ciento de las muertes totales que hay en la Argentina", recordó.

Según Laura, las peores catástrofes se producen en las rutas, "que es en donde se va más rápido y en donde las condiciones son más precarias". En cambio, explicó que en las ciudades hay mayor cantidad de accidentes pero menos graves, menos muertes: "El problema en las ciudades también tiene solución: una buena infraestructura. Una demostración de ello es Capital Federal, que tiene 7 autopistas, es la mayor densidad de autopistas de todo el país y tiene una relación de accidentes, con respecto a Santiago del Estero, por ejemplo, de 13 veces menos", destacó.