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ECONOMIA: LUCIANO LASPINA
El director de la consultara Macrovisión dijo que la preocupación más importante a mediano plazo es que la economía oculta debilidades microeconómicas considerables: "El gobierno viene acumulando distorsiones que empiezan a enrarecer el clima de negocios", advirtió.
1 de enero de 2007
Para hacer un análisis del panorama económico argentino, Pool Económico convocó a Luciano Laspina, director de la consultara Macrovisión.
¿Qué posibilidades hay de que la Nación mantenga su superávit fiscal, si las cuentas provinciales llegarían al cierre de este año sin superávit y quizás en rojo en el 2007? Para empezar, Laspina diferenció las situaciones de las finanzas públicas nacionales y provinciales: "Son dos realidades totalmente distintas. A nivel nacional, probablemente se termine este año con 3 puntos y medio de superávit primario, a pesar de que el gasto público está creciendo al ritmo del 25 por ciento interanual. De todas maneras, y afortunadamente, los recursos tributarios también están creciendo a buen ritmo y eso asegura cierto colchón fiscal. Por otro lado, la situación de las provincias es distinta porque siguen recibiendo un fuerte incremento de transferencias del gobierno nacional y de recursos propios, pero al mismo tiempo tienen un impacto mucho mayor de los incrementos salariales (ejecutados el año pasado y a principios de este). Este impacto en las provincias es mucho más grande que en la Nación, básicamente porque en el promedio de las provincias, las cuentas de los salarios representan más del 50 por ciento del gasto, y en la Nación, sólo entre un 15 y un 20 por ciento. Yo diría que hay luz amarilla en las provincias y luz relativamente verde en la Nación", calificó.
Según el director de la consultora Macrovisión, el panorama de las provincias es bastante heterogéneo: "Hay algunas que están bien administradas, con cuentas fiscales saneadas, y otras que han pasado de excelentes años (2003 y 2004, donde acumularon un superávit primario de casi 2 puntos del producto) a estar hoy en déficit. El caso de la provincia de Buenos Aires es paradigmático, con un déficit de 500 millones. Ya se anunció la emisión de bonos por lo que entiende que habrá una política más activa en financiamiento. No es una situación alarmante, es una luz amarilla, porque la Argentina está teniendo una excelente performance macroeconómica y preocupa lo que vaya a pasar cuando el ritmo de la economía se desacelere, si es que alguna vez ocurre", señaló.
En una nota publicada recientemente, Laspina estimó que este año podría cerrar con un crecimiento del 7,5 por ciento y una inflación que ronde los 12 puntos. Sin embargo, advirtió que la economía oculta debilidades microeconómicas considerables: "Si se mira la fotografía macroeconómica argentina, nadie puede ser demasiado critico. Se puede señalar que la inflación es un problema, que el superávit fiscal, que venía siendo importante, se está achicando, que la economía viene creciendo mucho pero que la inversión no es tan fuerte como para sostener ese crecimiento. Pero yo diría que la preocupación más grande a mediano plazo pasa por la serie de distorsiones microeconómicas que el Gobierno vino acumulando con las empresas de servicios públicos, energía, y con los acuerdos de precios. Estas distorsiones empiezan a enrarecer el clima de negocios. No sabemos cuándo van a tener impacto, pero sí sabemos que se están acumulando. Distorsión no es explosión, pero no por eso debemos obviar la necesaria advertencia de que están estos problemas", dijo el economista.
Respecto del clima de negocios enrarecido, Laspina contrapuso que "en ciertos sectores eso está compensado por una gran rentabilidad que (aún cuando ha venido bajando durante el último año por las subas salariales) sigue siendo alta". Y finalizó: "Hoy los empresarios toman distancia del Gobierno para que no les pidan favores, como les pasó a los bancos cuando se recuperaron".