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ECONOMIA: GUILLERMO ROZENWURCEL
Según el economista, "hay desequilibrio entre los niveles de tipo de cambio, de taza de interés y de taza de inflación". Dijo: "no podemos, por el afán de mantener un tipo de cambio exageradamente elevado, arriesgarnos a desencadenar un proceso inflacionario peligroso".
1 de enero de 2007
El economista Guillermo Rozenwurcel (*) estuvo en Pool Económico para analizar la situación económica actual de la Argentina. Esta semana el ministro de Economía, Roberto Lavagna, dijo que como política del programa económico del Gobierno, se incluye no dejar caer el dólar: "me parece que el buen desempeño de la economía en estos dos últimos años, y las posibilidades de que se transforme en un crecimiento sostenido y sostenible, están asentados en tres pilares. Contrariamente a otras oportunidades ‘salidas de crisis’, la economía se mantuvo bastante abierta, cosa que es importante. Se mantuvo abierta pero, como segundo elemento, con un tipo de cambio competitivo, no como en la época de la convertibilidad o de Martínez de Hoz, donde la apertura coincidió con la una moneda doméstica sobrevaluada. Como tercer elemento, también novedoso e importante, es que la apertura y el tipo de cambio competitivo coincidieron con una situación fiscal sólida y solvente. Yo diría que esos tres pilares los tenemos que mantener", sostuvo Rozenwurcel.
El economista profundizó sobre el tipo de cambio: "tipo de cambio competitivo es una cosa; una moneda local exageradamente devaluada es otra cosa. Yo firmaría con Lavagna y no dejaría caer el tipo de cambio a $2,20 ó $2,40. Pero entre $2,20/$2,40 y $3 hay un rango donde creo que es conveniente abrir debate. Los aspecto negativo del tipo de cambio alto son dos. Por un lado hay ciertas presiones para mantener un tipo de cambio sobrevaluado de parte de lobbies empresariales que de alguna manera obtienen una protección indirecta en un contexto donde la protección arancelaria convencional se ha reducido y felizmente no ha vuelto a subir. Creo que el Gobierno no debería actuar en función de esos lobbies. En segundo lugar, un tipo de cambio exageradamente elevado encarece las importaciones de bienes de capital, y uno de los déficit que todavía tiene la economía (el propio ministro lo reconoce), es la taza de inversión. Necesitamos una taza de inversión con capital más alto. Una parte importante del sector de capital va a ser importado y, por lo tanto, ahí hay un cierto balance entre el estímulo precio a las exportaciones y el desestímulo a las importaciones de bienes de capital. Un tercer elemento fundamental es que hay claramente un dilema: el desequilibrio entre nivel de tipo de cambio, nivel de taza de interés y nivel de taza de inflación. No podemos, por el afán de mantener un tipo de cambio exageradamente elevado, arriesgarnos a desencadenar un proceso inflacionario peligroso", advirtió Rozenwurcel, quien además destacó que, de hecho, el tipo de cambio real ha venido cayendo como consecuencia de que el tipo de cambio nominal se mantuvo estable o ligeramente declinante y la taza de inflación en relación al año pasado, se ha duplicado: "lo primero que habría que comprender es que, más allá de la voluntad de las autoridades políticas y económicas, hay un proceso de apreciación que es, a mi juicio, inevitable, porque como en muchas otras experiencias, la crisis o la salida de la crisis, provocó un sobre-ajuste en el tipo de cambio. Tenemos un tipo de cambio que no es el del nivel sostenible, sino que es el superior. Es conveniente evitar una apreciación excesiva o un descenso muy violento", evaluó.
Por otra parte, Rozenwurcel dijo que el aumento del gasto público que está haciendo el Gobierno, es peligroso: "un determinante muy importante de la causa inflacionaria es el reacomodamiento de precios relativos (esto va a seguir operando el próximo año, porque todavía hay precio, sobre todo en servicios). Inevitablemente eso va a generar un ritmo de inflación del mismo orden que experimentamos este año. Pero si a esto le sumamos un aumento exagerado de la demanda agregada, sea por vía monetaria o fiscal, y somos excesivamente laxos con la conflictividad distributiva, entonces el riesgo es que la inflación (que inevitablemente va a ocurrir como consecuencia de los precios relativos) se espiralise y, para una dada colección de precios relativos, vamos a tener una inflación más alta de la que sería deseable. Por lo tanto, si bien el Gobierno mantiene una situación fiscal desahogada y sólida, creo (y además me parece que el ministro Lavagna a dado una señal en ese sentido), que esto ha sido producto más bien de ciertas presiones políticas y fruto de la campaña electoral y, por lo menos, hay conciencia para que el año que viene no se desborde el gasto", aseguró Rozenwurcel.
Por último, el economista agregó: "hay algunos que dicen que para sostener el tipo de cambio en los niveles actuales, como no se puede actuar por el lado monetario subiendo excesivamente las tazas de interés, entonces lo que hay que hacer es tener un superávit fiscal mayor. Yo creo que eso es equivocado. Una cosa es evitar que el gasto se desborde. Ahí sí tengo un matiz de diferencia con la política del Ministerio", finalizó Rozenwurcel.

(*) Guillermo Rozenwurcel es Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y Master en la misma disciplina de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. En la función pública se ha desempeñado como Secretario de Estado para la Pequeña y Mediana Empresa, en 1999-2000, y como Jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía de la República Argentina, en 2000-2001. En el plano académico, Rozenwurcel es Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), al que se incorporó en 1989. También es Profesor Regular Titular de la asignatura "Dinero, Crédito y Bancos" en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA desde 1995, y desarrolla una amplia actividad docente en el país y el exterior. Ha sido Director de Investigación de la Fundación Argentina para el Desarrollo con Equidad (FADE) en 1998 y 1999, Investigador Titular del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) entre 1985 y 1998, Profesor Visitante del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (CEMLA) entre 1993 y 1995, y Visiting Fellow en la International School of Economic Research de la Universita di Siena en 1989. En diversas oportunidades ha colaborado como consultor económico con el BID, el Banco Mundial, CEPAL, PNUD, OIT y otras instituciones internacionales.