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SEGUROS AGRICOLAS
Daniel Spessot, gerente de riesgos patrimoniales de La Segunda, dijo que "las tasas no alcanzaron el nivel técnico que necesita este tipo de riesgo".
1 de enero de 2007
Los seguros agrícolas cubren el 40 por ciento de la superficie sembrada del país y la producción de las aseguradoras en este ejercicio superará los 330 millones. Pero para las compañías sigue siendo un negocio técnicamente deficitario, porque los siniestros y los gastos superan en 17 puntos lo que recaudan en primas (ratio combinado 117 por ciento).
Para prever qué pasará en los próximos meses con los seguros agrícolas, jaqueados por la siniestralidad, fueron invitados a Pool Económico Carlos Hoffmann, gerente de seguros agropecuarios de Sancor, y Daniel Spessot, gerente de riesgos patrimoniales de La Segunda.
"Se necesita un análisis de largo plazo para trabajar con tasas técnicas, 10 ó 12 años, y la verdad es que las tasas no alcanzaron el nivel técnico que necesita este tipo de riesgo", dedujo Spessot. Aparentemente las compañías no cobran lo que necesitan para cubrir los siniestros.
Según Hoffmann, la siniestralidad no subió el último año: "se pudieron revertir bastante los malos resultados de los años anteriores, pero igual no sé si estamos en los niveles ideales. Al 30 de junio de 2004 seguramente se verá un decrecimiento importante comparado sobre todo con 2002, que fue el peor año de la historia del seguro agrícola en la Argentina".
Pero más allá del pronóstico positivo de Hoffmann, Spessot aseguró que no se puede confiar en la naturaleza, porque es impredecible: "lamentablemente hay colegas que no conocen el riesgo y que están tratando esto como si fuera del ramo automotor donde se pueden medir claramente las consecuencias. No es así en el ramo agrícola. El siniestro ocurre y en el momento de la resiembra o cuando vence la póliza hay que liquidar y los valores son altísimos. Entonces hay que trabajar con criterios técnicos -insitió. Hoy el comportamiento del mercado está basado en la oferta y la demanda. El mercado bajó las tarifas, pero la institución del remate tiene que ver con el agro, pero con la compra-venta de hacienda y no con la venta de seguros. El resultado de la campaña anterior no tiene nada que ver con lo que pueda pasar en esta campaña. Nadie puede predecir qué va a ocurrir, pero cuado uno mira las estadísticas hacia atrás advierte que las tarifas no alcanzan, no son suficientes".
Por último, Hoffmann agregó que se está hablando de 7.353 millones de pesos a riesgo en un año. Eso es el 60 por ciento de lo que maneja todo el mercado asegurador: "es una suma enorme a riesgo y a cielo abierto. Hay dos lecturas que surgen de este dato: una es que no podés trabajar sin reaseguro; otra es que tenés que trabajar técnicamente porque la siniestralidad puede ser catastrófica".