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ECONOMIA: JORGE AVILA
"Si a las empresas de servicios públicos privatizadas les permitieran llevar los precios a los niveles que ellas quisieran, no tengo dudas de que quedarían muy por debajo del dólar", aseguró el economista del CEMA.
1 de enero de 2007
Jorge Avila, economista del CEMA, estuvo el Pool Económico para hacer un análisis del escenario económico argentino: "lo veo sin sobresaltos, pero con tendencia al estancamiento. La tasa de crecimiento, que fue de más del 11 por ciento en el primer trimestre de este año, muy probablemente haya declinado abruptamente al 6 por ciento en el segundo trimestre. Y de no mediar una resolución satisfactoria de la renegociación de la deuda con los acreedores privados, no es descartable la posibilidad de que se estanque. Esto quiere decir crecimiento cero, no de principio a fin, pero sí en algún trimestre de 2005".
El 4 por ciento de crecimiento del que se habla para el año que viene es una posibilidad según Avila, pero también destaca que hay mucha incertidumbre: "nunca se logró una salida del default por fuera de un acuerdo con el FMI y la Argentina interrumpió ese acuerdo. Para mí está íntimamente relacionado: no se puede crecer si no hay acuerdo. Lo que sí se puede hacer es rebotar, como rebotamos en 2002. Eso pasó debido a que la Argentina entró en un régimen de convertibilidad 3 a 1 sin admitirlo. Eso logró que el capital que se iba del país siga yéndose, pero en menor medida. Así quedó más plata circulando adentro y eso provocó el rebote y la normalización de la economía. Digo que es una virtual convertibilidad porque la intención del Gobierno es mantener un tipo de cambio fijo. Cuando en abril de 2002 el dólar se vio en $4,20, y el gobierno y su ministro de Economía insistían en una flotación libre, vino Roberto Lavagna cantando bajito, y sin decírselo a nadie comenzó a fijar el tipo de cambio: primero a 3,60; después 3,50; 3,40; 3,20; 2,90. Ahí el mercado entendió que más allá de las leyes, valía la intención. En consecuencia entramos en un régimen de convertibilidad. Eso pasó por pánico. El gobierno que devaluó y pesificó de forma asimétrica buscaba una flotación de $1,40 y cuando el dólar llegó a $4,20 empezó a caminar por las paredes".
Según Avila, en coincidencia con muchos otros economistas, lo que le hace falta al país para crecer es inversión, y para que estas vuelvan hace falta un horizonte que no hay: "en general hay clima de falta de respeto al derecho de propiedad. Entonces, la renegociación de los contratos que norman las concesiones de servicios públicos y que fijan las tarifas, es sumamente importante. No olvidemos que las tarifas están al nivel del 1 a 1, que los precios subieron y que el dólar se triplicó. En consecuencia hay una expropiación solapada de esas empresas. Es un control de precios estaliniano y eso es una pésima señal al mundo. Hoy yo creo que si se desregulase el tema y se les permitiera a las empresas llevar las tarifas a los niveles que ellas quisieran, quedarían claramente por debajo del dólar. No tengo dudas porque es la ley de la oferta y la demanda. No veríamos un aumento del 200 por ciento porque nadie lo puede pagar y sería antieconómico para las empresas. Es importante desregularlo para enviar al mundo un señal de que el Gobierno no interfiere en los pactos acordados entre privados, y que se respeta el derecho de propiedad".