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ATENCION DE TERCEROS
"Si el que hace el reclamo es el tercero, la atención va de mala a regular. Si el que lo hace es un gestor, abogado, o apoderado del tercero, va de regular a buena. Pero nunca es excelente", sentenció Alejandro Nuñez Pennazio, abogado y liquidador de siniestros.
1 de enero de 2007
Pool Económico convocado a abogados y liquidadores de siniestros para preguntarles cómo atienden las compañías a los terceros, en siniestros de autos. Los "los terceros" son las personas que se acercan a la compañía para reclamar por daños que les hizo un asegurado.
Estuvieron en la entrevista Lucía Balbín, abogada del Estudio Santamarina, liquidadores de siniestros; Claudio Geller, abogado; y Alejandro Nuñez Pennazio, abogado y liquidador de siniestros.
"Yo diría que las compañías atienden mal a los terceros. No creo que atiendan bien. La realidad es que uno trata de poder evidenciarle a las compañías dónde está la falla, porque creo que podrían atender mejor y tendrían mejores resultados –comenzó Geller-. Creo que se hace mucho esfuerzo para dar un mejor servicio, pero quedan limitados a un tema interno de la compañía (manejo de papeles, evaluación del riesgo, a lo sumo montos). Pero lo más importante, que queda detrás del mostrador, es un tercero", dijo el abogado. Para Geller "un tercero es un damnificado que necesita soporte, atención y contención" de acuerdo a su problema: "en ese aspecto pienso que se trabaja mal porque no buscan una solución, sino bajar costos", finalizó.
Por su parte, Balbín cree que las compañías están trabajando fuerte para revertir esta imagen: "coincido en que tienen un montón de falencias. Pero las compañías están pagando los siniestros y tratan de pagarlos de la manera más rápida posible en conjunto con el papelerío. Están trabajando muy fuerte, tratando de buscar no solo a terceros lesionados, sino también a terceros de accidentes", aseguró Balbín.
Por último, Nuñez Pennazio dijo que hay que ver, en el conflicto hacia el tercero, la diferencia que hacen las compañías: "si el que viene a tocar el timbre es el tercero exclusivamente, por ejemplo el conductor de un vehículo, la atención va de mala a regular. Si, en cambio, el que viene a tocar el timbre es un gestor, abogado, o apoderado del tercero, la atención va de regular a buena. Pero nunca es excelente. El tercero se encuentra sin ni siquiera una sala de espera, tiene que hacer colas (de las tantas que se hacen en el resto de instituciones del país), se encuentra con una persona que en general no está capacitada para discutir sobre el tema, sino que se limita a recolectar papeles y armar un expediente del siniestro. Se olvidan del servicio y es sólo un negocio económico. Si uno va con un presupuesto de mil pesos, le piden seguro de auto, libreta verde, etc. Te hacen una evaluación que no conocés porque jamás te la comunican y dicen: ‘el daño de este señor es mil pesos’. Y ¿cuanto te ofrecen? 600. Hay compañías que ofrecen sólo un 50 por ciento. Prueban para ver si muerde. Si el asegurado muerde, en el sentido de que no tiene asesoramiento legal o tiene una necesidad imperiosa de agarrar lo que venga, firma por 500 pesos y la compañía cierra con eso", concluyó el abogado y liquidador.