Suscríbase y reciba gratis nuestro newsletter y alertas de noticias en su casilla de e-mail
ANALISIS ECONÓMICO
“En 2016 Argentina fue uno de los países con mayor inflación del mundo”
Lo dijo en Pool el economista Emilio Ocampo. “Todavía no la podemos juzgar del todo la política económica del gobierno actual, pero se puede decir tiene un enfoque gradualista bastante pragmático para llegar a reducir la inflación, que sigue siendo el problema”, completó. En materia de inversiones sostuvo: “La principal duda que existe en el exterior no es si el gobierno está encaminado en la dirección correcta; la duda es si la sociedad argentina va a aguantar y a sostener esta dirección”. Lea la entrevista completa.
13 de junio de 2017
En este especial de economía, Pool convocó a Emilio Ocampo, prestigioso académico, economista, profesor del Departamento de Finanzas de UCEMA y de la Escuela de Negocios de la Universidad de Nueva York.



Pool: Venís trabajando en la elaboración de un índice que publica la UCEMA denominado “viento de cola”, término que se usa cuando el escenario internacional favorece a la Argentina. ¿Tenemos viento de cola hoy?

Ocampo: Yo defino “viento de cola” como condiciones favorables para la Argentina en dos mercados: el de commodities (de productos principalmente agropecuarios) y el de capitales (donde se consiguen fondos). Esto es porque nuestro país es un exportador neto de productos agropecuarios y un importador neto de capitales. Entonces, si sube los precios de los productos agropecuarios y cae la tasa de interés con la cual vos tomás capital, estás mejor, tenés viento de cola.

El punto máximo de viento de cola que tuve la Argentina fue en 2012. El índice se mueve en una escala de uno a diez y a mediados de 2012 llegamos diez. Hoy estamos en 5.9, bastante más abajo. Es un nivel parecido al que teníamos en 2006, pero con una diferencia importante: en 2006 teníamos este nivel, pero subiendo; ahora estamos bajando. Desde mediados de 2012 hasta ahora el viento de cola ha ido amainando. Sin embargo, todavía sigue siendo positivo porque el promedio de los últimos 30 años fue cinco. Si estuviéramos por debajo de cinco tendríamos, ahí sí, una leve brisa en contra. Podríamos decir que, en términos relativos, tenemos una leve brisa a favor porque las tasas de interés siguen siendo muy bajas pero los precios de los commodities, de los productos agropecuarios como la soja, el trigo y el maíz, han caído (la soja, un 30% en dólares, por ejemplo).



Pool: ¿Qué significa eso para la Argentina en cuanto a percibir menos ingresos por exportaciones?

Ocampo: El complejo agroindustrial de la Argentina genera casi dos tercios de las exportaciones totales, o sea que impacta muchísimo. El complejo sojero está más o menos en un tercio del total de las exportaciones de nuestro país.



Pool: ¿Podemos decir que, en este sentido, el gobierno actual llega en el peor momento? Porque además llega con el índice de viento de cola algo “flaquito”, con Brasil pinchado…

Ocampo: Eso que acabás de mencionar es muy importante porque en el índice yo no incorporo el factor Brasil, que para Argentina es un factor importante.

Y sí, tenés razón. Ciertamente, cuando el viento de cola amaina, es cuando el populismo ya no puede hacer nada y llega el momento del ajuste. Cuando el viento de cola está fuerte: fiesta! Cuando baja: ajuste! Esa ha sido la realidad argentina.



Pool: En una nota publicada en tu blog hacés hincapié en el déficit fiscal. En general, para financiar el déficit fiscal, un país se endeuda o emite moneda. El gobierno anterior emitió moneda, sin llegar a la hiperinflación.

Ocampo: Con una inflación, el último año, cercana al 30%.



Pool: Sí. Apunto a que lo hizo con emisión monetaria pero sin (casi) endeudarse. ¿Por qué está vedada para los economistas la idea de emitir moneda?

Ocampo: No es que esté vedado. De hecho, el debate sobre si la inflación es un fenómeno monetario o no ya está casi superado. Está claro que si no tenés exceso de emisión monetaria no vas a tener inflación. La cuestión es qué es lo que te provoca ese exceso y claramente viene por el lado del déficit.

Pero acordate también que el gobierno anterior recurrió a varias cajas para ir financiando déficits crecientes. De hecho, de 2003 a 2007 la Argentina tuvo superávits fiscales recurrentes, lo que fue una anomalía total para la historia de nuestro país. Finalmente, pasamos de esos superávits fiscales en cuenta corriente a déficits fiscales… fue una transición relativamente gradual porque el gasto público pasó de aproximadamente el 30% del PBI al 50% del PBI. Y, obviamente, los ingresos fiscales no lograron aumentar de la misma manera.

¿A qué voy? A que hay que medir las tendencias. No hubo cinco años seguidos de déficit fiscal del 6% con un gasto público del 50% del PBI. Fue una suba gradual a lo largo de 12 años, de 2003 a 2015… fue aumentando el gasto público y, en un momento dado, los ingresos públicos aumentaron muy fuerte -justamente gracias al viento de cola- y la Argentina tuvo superávit fiscal. Luego, volvió a entrar en la histórica situación de déficits fiscales que, claramente, fueron creciendo.

El gobierno anterior recurrió a distintas cajas para financiarse (por ejemplo, las AFJP y las reservas del Banco Central que llegó a tener 50 mil millones de dólares y terminó con casi nada). Hoy se acabó ese margen de cajas. Hoy la única caja que hay es el inversor internacional. Cristina Fernández de Kirchner dice que Macri sigue la misma política que se siguió en el Proceso, pero en realidad sigue la misma política que siguió ella, que es seguir gastando 50% del PBI pero esta vez, en vez de recurrir a distintas cajas de manera arbitraria y compulsiva, se está ocupando de convencer al inversor internacional de que nos preste dinero. La gente tiene que entender que la deuda del país sólo puede aumentar si hay déficit. No te podés quejar de la deuda si no te quejás del déficit. Y no te podés quejar del déficit si no te quejás del gasto.

Está claro que los países no pueden poner impuestos por 50% del PBI porque si no, no crece. Nadie quiere invertir en un país con esas características. Así, el gobierno actual tomó una política muy pragmática gradualista: no va a reducir el gasto público de manera agresiva, va a dejar que la economía crezca, va a traer inversiones del exterior, y así va a ir reduciendo el peso del Estado sobre la economía. En eso están. Todavía no tenemos el resultado de esta política económica porque recién empieza, no tiene ni dos años. Todavía no la podemos juzgar del todo, pero se puede decir que el gobierno tiene un enfoque gradualista bastante pragmático para llegar a reducir la inflación, que es el problema. En 2016 Argentina fue uno de los países con mayor inflación del mundo.



Pool: ¿Llevamos 70 años de inflación?

Ocampo: De 1990 a 1945, la inflación anual fue de 1,5%. De 1945 hasta ahora, el promedio anual fue de 140%. Remarquemos que están computados los años en los que, durante la década del 90’, tuvimos inflación cero. No creo que haya otro país en el mundo con esta historia inflacionaria. Los que llegan a esos niveles de inflación se autodestruyen, son países fallidos como Sudán, Zimbabue y República Democrática del Congo. Estamos en compañía de países muy complicados.



Pool: Vos hacés una crítica al gradualismo. ¿Qué se puede hacer para acelerar el proceso?

Ocampo: En la historia argentina, el gradualismo nunca funcionó. Si miramos los diez “planes de estabilización” que en nuestra historia pasaron la barrera de los dos años de existencia, veremos que, si no redujeron la inflación a menos de 15% en esos primeros dos años, nunca lo hicieron (no lo lograron). Lo que está planteando el gobierno ahora, dice, es diferente, y puede que tenga razón. Pero la respuesta no la daremos nosotros sino el inversor de afuera.

El gobierno dice que no vamos a hacer un ajuste del Estado, siendo que se supone que necesario para bajar la inflación (porque en definitiva las causas fundamentales de la inflación tienen que ver con el peso fenomenal del gasto público y el déficit fiscal). El gobierno apunta a bajar la inflación, pero con una estrategia muy gradual.

Creo que ninguno de los que está pensando en achicar el gasto público está pensando en hacerlo echando mañana mismo a un millón de empleados públicos, o medidas drásticas por el estilo. Pero estaría bien que el gobierno comunique un plan creíble y con metas asequibles. Tiene que mostrar un compromiso para la baja del gasto público para que se entienda que para este gobierno eso es importante. Hay que mandar ese mensaje. Por ahora, el mensaje del gobierno es “no se preocupen, muchachos, esto no es un problema”, pero la realidad es que si hablás con cualquier inversor, de acá o de afuera, te dice “sí, a mí me preocupa eso”. Lo que pasa es que por ahora Argentina paga tasas muy altas y a los inversores igual les sirve para entrar y salir cuando les convenga.

Otra cosa para mirar (además de que el gradualismo nunca funcionó), es que los “planes de estabilización” que se supone que fueron los más duros, al final del período que duraron finalmente superaron a los planes blandos en términos de crecimiento económicos. Los planes más de shock a la larga redituaron más.



Pool: ¿Hay un déficit fiscal “tolerable”?

Ocampo: Todo el mundo habla del déficit pero se olvidan de otro problema que es el gasto. Si vos tenés un nivel de gasto público del 25%, como en Chile, es un problema. Pero si tenés 50% de gasto sobre PBI y tenés 6% de déficit, tu problema es mucho mayor porque el gasto público es como tener un ancla atada al cuello intentando correr una maratón. La economía no puede crecer con ese nivel de gasto público ya que el sector privado no puede invertir si tiene que pagar los impuestos necesario para mantener ese gasto. La existencia del déficit te dice que la economía no soporta el nivel de impuestos necesarios para financiar el gasto público.

Está bien hablar del déficit, pero para mí el problema es el nivel del gasto que tenemos.



Pool: Globalmente, ¿estamos en vía de una recuperación económica o todavía estamos en un estancamiento?

Ocampo: Todos los economistas de coyuntura dicen que se está recuperando de una manera gradual. Los pronósticos de, por ejemplo el FMI, dan una recuperación económica.



Pool: Todo el mundo se pregunta por qué no llegan las inversiones. ¿Por qué es?

Ocampo: Cuando hablás de inversión privada que viene del exterior, tenés dos tipos: inversión de cartera e inversión directa. La de cartera es la del inversor extranjero que compra bonos o acciones argentinas. De eso tenemos un montón. Y esas inversiones ayudan a la economía: cuando los inversores extranjeros demuestran interés por Argentina, compran bonos y cae el riesgo país (que hoy está en 4,5%), eso significa que el sector privado se puede financiar a una tasa mucho más baja.

La inversión directa, digamos que es un inversor extranjero que viene y construye una fábrica o invierte en un pozo de petróleo. Ese tipo de inversión no está viniendo con tanta velocidad. Pero quejarse de que no llegan con tanta velocidad es como cuando un adolescente se enoja con su papá porque no le presta el auto siendo que ayer se lo chocó. La manera en que Argentina trató al inversor extranjero durante casi una década o más, ahuyentó a todos. “Tu pasado te condena”.

Yo creo que hay mucho interés en nuestro país, mucho entusiasmo. Los inversores del exterior que toman decisiones importantes quieren que a la Argentina le vaya bien y van a invertir, pero las decisiones de inversión directa toman su tiempo, no son de un día para el otro.

La principal duda que existe en el exterior no es si el gobierno está encaminado en la dirección correcta; la duda es si la sociedad argentina va a aguantar y a sostener esta dirección. Recordemos que en los últimos 30 años hemos pasado de un extremo al otro.



Pool: Si el gobierno pierde las elecciones legislativas de octubre, ¿eso puede tener un efecto negativo en este sentido?

Ocampo: Totalmente. Si tenés que invertir hoy en nuestro país 200 millones de dólares y el gobierno tiene una derrota en octubre, ¿qué pasa con el dólar? Esos 200 millones valdrán mucho menos dentro de seis meses.

Ciertamente hay una expectativa respecto a las elecciones. De todas formas, afuera el consenso es que el gobierno le va a ir relativamente bien. Y los inversores directos están esperando que eso se valide.