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SECUESTROS
Jorge Rodríguez Henríquez, director de operaciones del Grupo Watchman, estimó que "las bandas de secuestradores se han multiplicado".
1 de enero de 2007
Jorge Rodríguez Henríquez, director de operaciones del Grupo Watchman, teniente de navío retirado, experto en seguridad y ex jefe de seguridad en la Armada Argentina, estuvo en Pool Económico para hablar los secuestros. El año pasado, Henríquez había dicho en una entrevista que en el país no había más de 10 bandas muy bien organizadas, en total unas 100 personas. Entonces, la pregunta que surge hoy es, si se trata de sólo 100 personas, por qué es tan difícil acabar con los secuestros. "Teóricamente, con las detenciones que ya se hicieron, que andan alrededor 90 personas según el ministro Arslanián, estas bandas se tendrían que haber desarmado. Pero como el fenómeno de los secuestros sigue, nos hace pensar que tales bandas se han multiplicado".
Según Henríquez, lo que hacen estas bandas delictivas es mudarse de delito. No son secuestradores exclusivos, sino que se mueven entre el robo de autos, el robo a mano armada, las salideras de bancos y los secuestros, siempre según la presión que tengan por parte de la policía: "tiene células de inteligencia que todos los días recopilan datos sobre qué probabilidades tienen que cometer tal o cual delito sin ser atrapados". Henríquez aseguró que esta "especialización" de los delincuentes, muchas veces hace que la policía se queda un paso atrás: "¿qué nos hace pensar que hacer otra vez un procedimiento en un desarmadero va a frenar el fenómeno?. El delito cambia. Ellos saben dónde los buscan", determinó.
Respecto a cómo se está manejando el Gobierno con el tema de los secuestros, Henríquez piensa que tiene una buena intención, pero que deben hacer un plan a largo plazo, sin pensar sólo en lo inmediato: "no se puede atacar sólo una cosa. Hoy dicen que hay 28 mil detenidos por delitos graves, pero lo que no dicen es cuántas de esas detenciones terminan en un proceso. De 28 mil, sólo 300 personas quedan detenidas. No importan las penas si no se hacen los procesos. Hay que trabajar sobre la justicia, las instituciones, en tecnología para la policía, en su preparación, la educación, centralizar la información. No hay que discutir sobre cuántos manifestantes fueron a una marcha, sino sobre lo que realmente está pasando con la inseguridad", determinó.
Una de las sugerencias de Henríquez para terminar con esta escalada de secuestros, es que nadie tendría que pagar rescates, aunque admite que decirle eso a alguien en una situación de secuestro, es muy difícil: "yo mismo no sé que haría si un ser querido estuviera secuestrado. Pero la experiencia habla sola. A nivel mundial los secuestros extorsivos con fines políticos se redujeron cuando las naciones acordaron que el Estado no negociaba más con el terrorismo". El sistema del que habla el director de operaciones del Grupo Watchman, consiste en que se bloqueen las cuentas del secuestrado y las de sus parientes directos para que no puedan disponer de sus bienes y cuentas bancarias para pagar rescates: "la experiencia dice que hay que tender a que los secuestros dejen de ser un negocio. De esa manera los delincuentes sabrían que no van a poder cobrar un solo peso de rescate y la modalidad se extinguiría", aseguró.
Por último, Henríquez hizo una proyección escalofriante para la Argentina: "si sumamos los secuestros extorsivos y los express, en lo que va del año vamos a pasar los mil casos".