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OVILAM
Investigación sobre niebla y humo
La niebla y el humo son factores climáticos y del entorno vial que año a año generan siniestros viales por la imprudencia de los conductores, en la mayor parte de los casos, pero que pueden ser detectados en forma temprana para evitar decenas de muertes a través de nuevas tecnologías disponibles en la Argentina.
24 de mayo de 2016
Objetivo de la investigación:
Los objetivos de esta investigación son los siguientes:
Describir los fenómenos meteorológicos y ambientales de neblina, niebla y humos.
Analizar la generación de víctimas en siniestros viales buscando los siniestros de mayor relevancia que
sucedieron en los últimos años.
Buscar evidencia estadística que permita determinar cuáles son las rutas y lugares más sensibles para la
generación de estos fenómenos.
Investigar posibles soluciones para la detección temprana de estas condiciones que eviten los posteriores
siniestros.

Introducción:
Los factores ambientales son parte de la trilogía siniestral compuesta por aquel factor, el factor humano y el factor vehicular. Dichos factores están íntimamente vinculados entre sí y generalmente, cuando ocurre un siniestro, se ponen de manifiestos más de uno de ellos. Un ejemplo clásico es el de la interacción de los factores climáticos adversos y la no adaptación del estilo de conducción, velocidad y distancia de seguimiento por parte del conductor.

Se estima que el factor ambiental es el causante de aproximadamente el 7% del total de los siniestros graves en los que se producen muertes y heridos graves.

Entre las condiciones climáticas más peligrosas se encuentran:

Lluvia y granizo
Neblina
Nieblas
Humos
Polvo
Viento
Nieve y hielo

Estas condiciones, como se detalló anteriormente, pueden obedecer a factores climáticos propiamente dichos u otros factores que afectan el clima pero que fueron causados artificialmente como por ejemplo los humos que pueden provenir de diversas fuentes (quema de pastizales, incendios forestales, quema de residuos, emisiones industriales, etc).

A su vez estos factores ambientales pueden modificar distintas características que hacen a la conducción. Por ejemplo, la lluvia disminuye el coeficiente de adherencia entre el vehículo y el piso y además puede producir el efecto de “aquaplaning”, mientras que la niebla y los humos afectan principalmente a la visibilidad.

Si bien estadísticamente los siniestros viales que tienen como causa principal el “factor vía y clima” representan el 7% del total, esto representa entre 350 y 550 muertes anuales, dependiendo de las cifras siniestrales que se tomen. Pero el número de muertos es solo la punta del iceberg de esta problemática.

Niebla
La niebla es un conjunto de minúsculas gotitas de agua, que de acuerdo a su mayor o menor concentración, entorpecen la visibilidad. En sí, la niebla no es más que una nube a nivel del suelo. Técnicamente, se dice que se trata de niebla, cuando la visibilidad está reducida a menos de 1 Km. Si la visibilidad es superior a 1km pero menor que 10km, se la define como neblina. Las nieblas, se clasifican según el proceso que les da origen:

Niebla de radiación.
Niebla de advección.
Niebla de evaporación

a) Humo de mar
b) Frontales

2. Humos
Los humos tienen distintas fuentes de producción pero las más comunes y que más afectan a la circulación vehicular son:

Humos por quema de pastizales:
En la Argentina, el objetivo más común al utilizar el fuego es quemar el material vegetal seco para luego aprovechar el rebrote tierno. También se queman los pastos y rastrojos con el fin de limpiar los campos sin necesidad de proceder a la recolección de los mismos.

Humos por incendios forestales:
Los incendios forestales pueden ser voluntarios o involuntarios y de vegetación silvestre o especialmente plantada por el hombre. En general los incendios forestales de áreas silvestres son las que más se extienden en superficie y tiempo y las que peores consecuencias suelen tener para la seguridad vial.

Humos por quema de basurales:
Generalmente en zonas próximas a áreas pobladas se suelen generar basurales a cielo abierto que
periódicamente se queman en forma intencional o accidental afectando la visibilidad del espacio aledaño.

Todos estos humos al generarse, tienden a permanecer en la atmósfera por tiempos prolongados y son afectados
por los cambios de los vientos que pueden desviarlos repentinamente afectando las zonas de tránsito.
Los fenómenos que afectan a la visibilidad pueden combinarse entre si, como por ejemplo la niebla y los humos
con la noche o inclusive la combinación de los tres como en recientes siniestros, tal el caso de los sucedidos el 9
de abril de 2015 en Baradero y el 8 de abril de 2008 en San Pedro.

3. Análisis casuístico

4.1 Siniestros reales
Para comprender la magnitud de los siniestros viales ocasionados por la neblina, niebla y humos hemos
considerado 50 siniestros que tuvieron amplia repercusión en medios nacionales y provinciales en los últimos 8
años, tomando solo 7 provinciales, a saber:

Buenos Aires (28)
Santa Fe (12)
Córdoba (3)
Entre Ríos (3)
La Pampa (1)
Santiago del Estero (2)
Chubut (1)

Obviamente que hubo muchos más que han tenido repercusión mediática pero estos 50 casos nos sirven para ver
la gravedad de los mismos, las víctimas y los vehículos involucrados. Se ve claramente que la Provincia de Buenos
Aires tiene el 56% de los casos y Santa Fe un 24%.

Si consideramos el aspecto humano vemos que en solo 50 siniestros causados por niebla y humo se produjeron 64 muertos, 50 heridos graves y 303 heridos moderados y leves, es decir estuvieron involucradas y recibieron atención médica 417 personas a un promedio de algo más de 8,3 personas por siniestro.

En cuanto a los vehículos involucrados vemos que han participado de estos 50 siniestros, 73 camiones, 37 combis, micros y colectivos, 110 vehículos particulares y una motocicleta. Esto da un total de 221 vehículos lo que representa un total de 4,4 vehículos involucrados en cada siniestro.

Si ahora nos detenemos a analizar en qué tipo de vías sucedieron estos siniestros vemos claramente que todos ocurrieron en vías de alta velocidad, en áreas interurbanas o rurales ya que 30 fueron protagonizados en autopistas y semi-autopistas y 20 en rutas nacionales y provinciales.

Una cuestión llamativa es que de los 50 siniestros relevados, 19 (38%) sucedieron en la Au 9 en el tramo que une Buenos Aires con Rosario. En ese tramo de menos de 300 km perdieron la vida en siniestros con presencia de humo y niebla, 14 personas, 8 recibieron heridas graves y 76 sufrieron heridas moderadas y leves.

Si cuantificamos los costos de las lesiones (rescate, atención hospitalaria, convalecencia y discapacidades permanentes) y le agregamos los costos de los daños materiales de los vehículos, pérdidas de cargas y los daños a la infraestructura vial estaríamos hablando de cifras millonarias, sin tener en cuenta las pérdidas de tiempos, incumplimientos, etc.

4.2 Alertas viales
Otra forma de recabar información acerca de la niebla y humo es revisando las alertas emitidas por la Dirección Nacional de Vialidad que a su vez son publicadas por la Agencia TELAM. Solo en los últimos 24 meses se publicaron 388 reportes de alertas. De estos reportes vemos que el 80,7% de los casos se concentran en 16 rutas
y/o autopistas.

Paradójicamente la Au 9 ocupa el cuarto lugar del ranking de alertas aunque es la vía con mayor cantidad de siniestros y muertes.

Cabe destacar que estas alertas generalmente se comunican a la población luego de que el fenómeno de niebla o humos lleva ya varias horas de perturbar el tránsito. Por otro lado el ingreso a un banco de niebla puede ser sorpresivo para el conductor y que muchos de ellos no saben cómo reaccionar o toman decisiones equivocadas que muchas veces terminan en un siniestro grave.

La falta de anticipación en la información sobre las condiciones ambientales reinantes en las rutas, sumado a las imprudencias de los propios conductores generan una combinación fatal que año a año se cobra decenas de vidas en las autopistas y rutas de gran parte del país.

Por ser la niebla un fenómeno que obedece a cuestiones meteorológicas y topográficas, los lugares donde aparecen los peores bancos van a repetirse cíclicamente. Algo similar ocurre con la generación de humos por quema de basurales y muchas veces también por el incendio de pastizales. Esto hace que se puedan tomar medidas tecnológicas que permitan anticipar dichas circunstancias y de esta forma evitar siniestros que son fácilmente prevenibles.

4. Sistemas para detección de niebla y humos:
Los sistemas de detección temprana de niebla son parte de los equipos meteorológicos de los aeropuertos que buscan medir la visibilidad de la que dispondrán los pilotos tanto al momento del aterrizaje como del despegue.
En los aeropuertos se dispone de distintas tecnologías basadas en los denominados Transmisómetros y Escaterómetros.
Los transmisómetros son instrumentos muy fiables en condiciones de baja visibilidad y se utilizan para medir lo que se conoce como alcance visual en pista (RVR Runway Visual Range).
Los escaterómetros son instrumentos que miden el coeficiente de dispersión de la luz en un pequeño volumen de aire. Un emisor emite una luz de intensidad conocida hacia un receptor que no está situado en su eje sino que forma un cierto ángulo, el cual mide la luz dispersada.
La dispersión debida a la reflexión, refracción o difracción por las gotas de agua (niebla) es la principal causa de reducción de visibilidad, por ello se puede considerar que el coeficiente de dispersión es igual al coeficiente de extinción, y utilizarlo para estimar la visibilidad y el alcance visual en pista.
En lo que respecta a los sistemas viales es muy poco el equipamiento que se ha instalado en nuestro país. Lo disponible en el mercado hasta hace muy pocos años se limitaba a sensores que solo detectaban niebla mediante tecnología infrarroja, interactuando con las moléculas de agua. Sin embargo ya hay muchos países que incorporaron este tipo de equipos en sus carreteras.
Un tema alentador es que hoy en día se dispone de la tecnología Dinamic Total-View que funciona a través de un sensor electro-óptico que utiliza la técnica de dispersión frontal para medir la opacidad causada por polvo en suspensión, humo, lluvia, nieve, niebla, polvo y calima. El principio de funcionamiento de este dispositivo es, como ya se dijo, la dispersión frontal en el cual la luz infrarroja proyectada por el transmisor (TX en el esquema siguiente) intersecta el campo de visión del receptor (RX) en un ángulo frontal de 42º. El área de intersección se llama “volumen de muestra”. Esta tecnología tiene una importantísima ventaja y es que asegura el funcionamiento del sensor con un amplio rango de tamaños de partículas, incluidos el humo, polvo, calima, niebla, lluvia y nieve.

Dinamic Total-View

Hay varios aspectos positivos en esta tecnología que ya es utilizada en 25 países, a saber:
Los equipos se producen en nuestro país.

El costo es muy accesible en función de los daños evitados.

El equipo puede ser instalado de forma independiente o adaptado a una estructura ya existente.

Este dispositivo se comunica con otros dispositivos y comunica en tiempo real el estado de la vía.

El último aspecto es muy importante ya que el detector puede comunicar la formación repentina de un banco de niebla en tiempo real a distintos tipos de dispositivos como por ejemplo carteles inteligentes, estaciones de peajes, fuerzas de seguridad e incluso podría comunicarse con el automovilista a través de una app para advertirle con suficiente anticipación de los riesgos que encontrará en su camino.

Estos dispositivos son de muy fácil instalación a la vera de rutas y autopistas y de hecho ya hay normas internacionales fiadas por la “FHWA Road Weather Information System Sensor Siting” que establecen como deben ser colocados los mismos para lograr su mejor eficiencia.

5. Precauciones para evitar siniestros ante la presencia de niebla y/o humo

Con la aparición de los primeros fríos otoñales y durante todo el invierno se produce la aparición de bancos de niebla en diferentes puntos de las rutas y autopistas como un fenómeno frecuente. La niebla, al igual que el humo, genera fuertes pérdidas de percepción en la visión, con sus correspondientes complicaciones en la conducción de cualquier vehículo. Es por ellos que conviene seguir los siguientes con consejos para evitar sufrir siniestros viales.

Entre las principales recomendaciones preventivas, hay que mencionar:
Disminuir la velocidad y aumentar la distancia con el vehículo precedente, en proporción a la visibilidad.
Evitar frenar bruscamente.
No encender la luz alta, ya que el reflejo de esta luz sobre las gotas de agua en suspensión dificulta aún
más la visión.
Mejorar la visualización de su automóvil para ser visto con mayor facilidad por otros conductores. Si
el automóvil posee luces antiniebla, úselas.
Mantener el parabrisas limpio, permanentemente. Es común que los vidrios se empañen por la diferencia
de temperatura entre el exterior y el interior del vehículo y la condensación del agua, por lo que la
calefacción debe estar en perfecto estado para desempañarlos.
No sobrepasar a otros vehículos.

No estacionarse sobre la banquina, ya que la misma suele ser utilizada como vía de escape en caso de choques en cadena.
Si la niebla es muy espesa, es recomendable detenerse en un lugar seguro hasta que las condiciones resulten más favorables para la circulación.

En lo posible bajar unos centímetros la ventanilla del conductor para poder oír el sonido ambiente, ya que en caso de colisiones en las cercanías es más probable que las escuchemos a que las veamos.

Hay que tener en cuenta que la niebla es un fenómeno meteorológico muy relacionado con la humedad, por lo cual la carretera suele estar mojada. Por ello, el buen estado de los neumáticos del auto resulta también vital para un mayor agarre.