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SEGURO AGRÍCOLA DE IMPLANTACIÓN TODO RIESGO
Llamado a concurso al Premio Cadia 2016
Llamado a concurso al Premio Cadia 2016 referido a "Seguro Agrícola de Implantación Todo Riesgo". Bases y propuesta para la generalización de su uso en cultivos de Oleaginosos y Cereales.
24 de mayo de 2016
El objetivo es conocer proyectos y estudios sobre un seguro agrícola que sirva a los efectos de su implementación generalizada para cubrir los riesgos y daños producidos en el período de implantación de los cultivos cubriendo las mermas producidas por eventos climáticos, biológicos y físicos que permitan establecer una política de estado que elimine la declaración de zonas de emergencia (municipio, provincia, nación) ante tales circunstancias y que al mismo tiempo favorezcan a los productores -ante el siniestro- contar con los recursos económicos necesarios para iniciar un nuevo ciclo productivo.



La generalización es importante porque el seguro debe actuar -semejante a un seguro contra terceros en los automóviles- sobre la amenaza de pérdida productiva (al momento de implantación) cuando el riesgo es casi total para el productor. La cantidad de agentes involucrados es importante para que las primas sean bajas.

Existen en el mercado una amplia oferta de seguros agrícolas que varían por sus características, coberturas, áreas geográficas, cultivos, factores climáticos, magnitud de los daños, etc. "Si el hombre de campo quiere ser eficaz en el manejo de su empresa agropecuaria, es indispensable que tome conciencia de que los seguros son herramientas que permiten proteger la inversión” (Hoffmann). "Los productores que quieren crecer y desarrollar un emprendimiento en gran escala, deben ver en los seguros la posibilidad de manejar los diversos riesgos de la producción" (Laurlund).

Dos objetivos pretende el productor: la primera recuperar a través de la cobertura el dinero que perdió por el siniestro y también la posibilidad de recomponer sin mayores dificultades su esquema productivo.

En apoyo a la discusión que buscamos, citamos conceptos de Jean-Marc Boussard, de la Academia de Agricultura de Francia en “Notas sobre Economía de la Agricultura y las empresas Agropecuarias y Agroindustriales” (C. Vicién, editora, ISBN 978-987-1922-11-6, 2015).

“Prevenirse contra un riesgo (en producción agropecuaria) contratando un seguro es una alternativa clásica. Sin embargo, se debe ver bien en qué consiste el seguro: no se trata en ningún caso de un sistema que permita suprimir el riesgo. Se trata tan sólo de compartirlo…El seguro consiste en repartir la pérdida de los desafortunados entre todos, de forma tal que ya no se pueda hablar ni de afortunados ni de desafortunados. De hecho, si los desafortunados no son muchos y sus pérdidas no son demasiado considerables, será posible indemnizarlos por medio de una pequeña contribución de todos, de forma tal que todos soporten una pequeña fracción de la pérdida total. Y a diferencia de lo que a menudo se piensa, la compañía de se-guros no afronta ningún riesgo en esta historia. Es una consecuencia de la ley de los grandes números… es totalmente falso decir que el seguro suprime el riesgo.

Sin embargo, es cierto que el seguro reduce las consecuencias secundarias del riesgo, en particular las vinculadas con la prima de riesgo… cuando la contratación de un seguro es posible, se trata efectivamente de un medio de incrementar la eficacia del aparato productivo agrícola, sin que ello implique la supresión del riesgo.

Por lo demás, a eso se debe que un gobierno pueda considerar legítimo subvencionar el seguro: en efecto, es de interés general que el costo marginal sea igual al precio. Por consiguiente, si un agricultor se encuentra en tal situación de pobreza que no puede pagar la prima de seguro (lo cual lo llevará a exigir una prima de riesgo exorbitante), el interés general nos impulsa a ayudarlo, incluso al margen de toda consideración de justicia social.

Al mismo tiempo, es imposible asegurar todo, y es en este punto donde se centra toda la ambigüedad de las discusiones relativas al seguro en la agricultura. Para que un riesgo sea asegurable, es necesario que la probabilidad correspondiente esté alcanzada por la ley de los grandes números…

Otro obstáculo para el seguro es el riesgo de fraude, o de un modo más general, el “riesgo moral” que hace que el asegurado, por el hecho de estar asegurado, adopte menos precauciones para evitar los riesgos que si no lo estuviera… Por eso, es tentador para el agricultor asegurado relajarse y así disminuir la intensidad de su vigilancia y la frecuencia de los tratamientos contra plagas y enfermedades, lo cual aumenta la probabilidad de un siniestro. Para evitar esta situación, las compañías de seguro suelen proponer contratos que especifican la planificación de cultivos, y los cuidados que deben aplicarse al objeto del contrato. Si no se adopta la prueba de esos cuidados, el contrato se considera nulo.

Llamamos a CONCURSO para sumar propuestas que permitan luego la discusión amplia por donde corresponda para obtener una política de estado en esta materia que incluya a las empresas aseguradoras, su marco legal, a los productores (asegurados) y también los consumidores (que no tengan que reducir el consumo físico de productos alimentarios (que el seguro no puede reemplazar) y al Estado como agente regulador y económicamente grande que permita mediante mecanismos financieros compartir los riesgos en espacio y tiempo.

El CIERRE de las presentaciones es el día 30 de SEPTIEMBRE de 2016 en la Secretaría del CADIA, Tte. Gral. Juan D. Perón 725, 2º Piso (1038-CABA). www.cadia.org.ar