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INFORME SEGURIDAD BANCARIA
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1 de enero de 2007
Colchón de dudosa seguridad, plazo fijo en dólares en un banco donde la gente ya se curó de espanto o una caja de seguridad. Esas parecen ser hoy las opciones para aquellos que retiraron el dinero que tenían atrapado en el corralón.
Pero las cajas de seguridad, ¿son seguras? En caso de robo, ¿quién se hace responsable?
Al menos tres modalidades de hurtos o robos se registraron en los últimos diez años en los cofres bancarios. El más famoso, por su espectacularidad, fue el robo a la bóveda del ex Banco Mercantil, donde los delincuentes forzaron, en un fin de semana largo de octubre de 1992, 300 cajas de seguridad y se alzaron con unos 20 millones de dólares.
Fueron boqueteros que usaron la inteligencia y el músculo para estudiar la sucursal, cavar un túnel y acceder a las cajas. Hoy la mayor parte de la banda está detenida y condenada.
En este caso, algunos de los ahorristas pudieron recuperar las joyas y otros el dinero porque la Justicia estableció que el banco es responsable por el contenido de los cofres robados ante quienes pagaron a la entidad para que les brinde, justamente, seguridad.
Este fue el leading case. Luego vinieron otros robos y otros reclamos.
En abril de 2001 fue descubierta una banda, compuesta por ex integrantes del ejercito, un médico y media docena de personas, que mediante un aparato electrónico copiaba el relieve de la cerradura. Así robaron en dos sucursales del Banco Río y Banco Galicia. Cada cliente damnificado reclama entre 100 mil y 200 mil dólares.
Otra modalidad que se investiga actualmente es el hurto por infidelidad de empleados, en algunas cajas de la sucursal del ex Banco Edificadora de Olavarría.