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SEGURIDAD VIAL
La prohibición de enviar mensajes por celular no reduce los choques
OVILAM (Observatorio Vial Latinoamericano) tiene un acuerdo de colaboración técnica y de difusión con el IIHS (Insurance Institute for Highway Safety) de Estados Unidos. En este caso, el IIHS y su filial HLDI presentaron un estudio sobre el uso del celular que concluye que las leyes que prohíben el uso de tecnología no reducen la siniestralidad vial.
28 de mayo de 2014
DISTRACCIONES AL CONDUCIR: ¿PROHIBIR O EDUCAR?

Las prohibiciones de uso de envío de mensajes por celular NO reducen los choques; de hecho, los incrementan levemente

OVILAM (Observatorio Vial Latinoamericano) tiene un acuerdo de colaboración técnica y de difusión con el IIHS (Insurance Institute for Highway Safety) de Estados Unidos. En este caso, el IIHS y su filial HLDI presentaron un interesante estudio sobre el uso del celular que debería ser leído por legisladores y funcionarios del área de Seguridad Vial a la hora de generar leyes y disposiciones que generalmente terminan en letra muerta.

Es ilegal enviar mensajes de texto mientras se conduce en la mayoría de los estados de USA. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por los investigadores del Highway Loss Data Institute 1 (HLDI) dio como resultado que no existe reducción alguna en la cantidad de choques luego de que las leyes de prohibición de enviar mensajes de texto al conducir entraran en vigor. De hecho, tales prohibiciones están asociadas con un leve incremento en la frecuencia de reclamos a las compañías de seguros por daños materiales a vehículos. Este resultado está basado en la comparación de reclamos en 4 Estados antes y después de la vigencia de las prohibiciones y con los patrones de reclamos en Estados vecinos.

"El objetivo de la prohibición de mensajear al conducir es el de reducir los choques y para esta esencial medida las leyes son ineficaces," puntualiza Lund, Presidente del HLDI y del IIHS. También advierte que "el hecho de que la prohibición no haya reducido los choques e incluso los haya aumentado, NO SIGNIFICA QUE SEA SEGURO MENSAJEAR Y CONDUCIR. Existe un importante riesgo de choque por hacerlo. ES SOLO QUE LAS LEYES NO LO REDUCEN."

Estos nuevos resultados, presentados en la reunión anual de la Governors Highway Safety Association2, son consistentes con los

anteriores de un estudio del HLDI, que encontró que la prohibición de uso de dispositivos manos libres para celular mientras se conduce NO redujo los choques. El HLDI es una filial del Insurance Institute for Highway Safety3. Los investigadores del HLDI calcularon los ratios de reclamos por colisiones de vehículos de hasta 9 años de antigüedad durante los meses inmediatamente anteriores y posteriores a la entrada en vigencia de la prohibición de “mensajear” al conducir, en California (Enero 2009), Louisiana (Julio 2008), Minnesota (Agosto 2008) y Washington (Enero 2008).

También se obtuvieron datos comparables en los Estados vecinos, donde este tipo de leyes no fueron sustancialmente cambiadas durante el periodo de tiempo del estudio.

"Las prohibiciones de enviar mensajes de texto no han reducido los choques para nada. En un giro perverso, se han incrementado a partir de la prohibición, en 3 de los 4 estados analizados. Esto indica que la prohibición podría incluso aumentar el riesgo ya que los conductores continuarán haciéndolo a pesar de ir contra la ley," dice Adrian Lund.

Estos resultados obtenidos por el HLDI acerca del “mensajeo” y otros anteriores sobre el uso de dispositivos de manos libres, coinciden en que las prohibiciones de uso NO reducen los choques, “esto nos llama a preguntarnos sobre el modo en el que quienes deben legislar están intentando enfrentar el problema de los choques producto de las distracciones," agrega Lund. "Se están focalizando en una sola manifestación de la distracción al conducir y la prohíben. Esto ignora la interminable cantidad de distracciones que existen y descansa en la prohibición de una u otra para resolver todo el problema”. Ambas aseveraciones son apoyadas por el Presidente de OVILAM, Ing. Fabián Pons, quien además agregó. “Las distracciones se trabajan con concientización y educación, ya que prohibir sin controlar tiende a generar efectos inversos a los deseados”.

Las fluctuaciones mensuales en los ratios de reclamos de choques en el estudio realizado por el HLDI en 4 Estados donde existen prohibiciones para mensajear al conducir, no cambiaron mucho antes y después de la entrada en vigencia de las prohibiciones. Ni tampoco difieren mucho de aquellos ratios obtenidos en los Estados vecinos donde no existió esta prohibición durante el periodo de estudio. En la medida en que las normativas de prohibición entraron en vigencia en los Estados estudiados, se percibieron aumentos y no descensos en la siniestralidad. Los porcentajes de incrementos de colisiones variaron entre el 1% en Washington a cerca del 9% en Minnesota.

Los conductores jóvenes son más propensos que los mayores a mensajear mientras conducen. En los 4 Estados sometidos a estudio, los choques aumentaron entre los conductores menores de 25 años luego de que la prohibición de mensajear al conducir entrara en vigor. En California, Louisiana y Washington, el incremento para los conductores de menos de 25 años fue más alto que para los mayores de 25. El mayor incremento de todos (12%) luego de la entrada en vigencia de la prohibición de mensajear al conducir, se dio entre los conductores menores de 25 años de California.

Un estudio del IIHS basado en los registros de actividad telefónica celular de conductores, encontró que el riesgo de lesiones producto de un choque asociado al hablar por celular se incrementa 4 veces. Un estudio en Canadá encontró que se aumenta 4 veces el riesgo de choques que involucran daños materiales. El riesgo de choque asociado al mensajeo no ha sido cuantificado con precisión, pero podría ser comparable, si no mayor al riesgo asociado de hablar por celular. "Ni la prohibición de mensajear ni la de hablar por celular han reducido el riesgo de choque," dice Lund.

El incumplimiento de la ley es la razón más probable de por qué las prohibiciones no están reduciendo los choques. Los resultados de la encuesta indican que muchos conductores, especialmente los más jóvenes, hacen caso omiso de estas prohibiciones. Entre los de 18 a 24 años de edad, el grupo más propenso a mensajear, el 45% reportó hacerlo aún cuando estuviera prohibido. Esto está apenas por debajo del 48% de los conductores que reportaron haber mensajeado en los Estados sin prohibición. Muchos encuestados, quienes sabían que era ilegal mensajear al conducir, dijeron que pensaban que la policía no estaba haciendo cumplir enérgicamente esa prohibición. Algo asimilable a lo que sucede en la Argentina no solo con el uso del celular y el envío de mensajes, sino también con la prohibición de fumar que se encuentra legislada en algunas jurisdicciones a nivel provincial y/o municipal.

"Pero esto no explica por qué los choques aumentaron luego de las prohibiciones", puntualiza Lund. "Si los conductores no tienen en cuenta las prohibiciones, entonces los patrones de choques deberían mantenerse estables. Por lo tanto, claramente los conductores han respondido negativamente a las prohibiciones de alguna manera y lo más probable es que hayan estado moviendo sus celulares arriba y abajo, fuera de la vista, mientras mensajeaban, en reconocimiento de que lo que estaban haciendo era ilegal. Eso podría exacerbar el riesgo de mensajear al conducir ya que los conductores quitarían la vista del camino por un lapso aún mayor.

Mediante el uso de un simulador de conducción, los investigadores de la Universidad de Glasgow hallaron un marcado descenso en la probabilidad de chocar cuando los participantes cambiaban la posición de su cabeza de estar hacia abajo a estar hacia arriba. Esto sugiere que podría ser más peligroso para el conductor mensajear teniendo el celular escondido de la vista sobre el regazo o en el asiento del vehículo.

El Distrito de Columbia fue la primera jurisdicción de los EEUU en prohibir mensajear a todos los conductores. Esto fue en 2004 y desde entonces 30 Estados siguieron el ejemplo. Cerca de la mitad de esas prohibiciones se han promulgado en 2010.



¿PENSÁS QUE QUEDARSE DORMIDO MIENTRAS SE MANEJA ES PELIGROSO? PENSÁ AHORA EN LOS MENSAJES DE TEXTO.

Tal como se menciona en el artículo, existen numerosas distracciones que pueden favorecer la existencia de siniestros al momento de conducir. Si bien hay algunos en lo que podemos centrar nuestra atención puntualmente, las posibilidades son muchas. Basta pensar en agacharse a recoger algo mientras se maneja, buscar un chicle en la guantera, cambiar manualmente la radio, mirar un cartel publicitario, etc.

Es imprescindible destacar que cualquier acción que aleje al conductor del control de ambas manos al volante, así como también que cambie su campo visual hacia otro punto distinto a la vía en la que transita, o que divida su atención y concentración en otras actividades es sumamente riesgoso e irresponsable.

En nuestro país, por ejemplo se comenzó a pensar que el fumar es uno de los factores que atentan contra la plena atención y el control del vehículo, junto con el uso de celulares (ya sea por llamadas o por mensajes de texto), generando todo tipo de lesiones, donde muchas de ellas podrían ser incluso fatales.

Es verdaderamente difícil poder controlar lo que un conductor hace dentro de su vehículo cuando se trata de acciones internas, interpersonales o comunicacionales que no son susceptibles a pruebas, tal como sucede con los aparatos detectores de consumo de drogas y alcohol, por lo tanto es el oficial de policía quien debe identificar al conductor “in fraganti” escribiendo un mensaje de texto o hablando con su teléfono celular, para que la multa pueda ser efectuada. Siendo sinceros con la realidad que nos circunda y que se evidencia ante nuestros ojos, sabemos que los controles en nuestro país sobre las normas de seguridad vial son insuficientes.

Da la sensación de que a través de las leyes se intenta atacar la problemática de los siniestros desde muchos puntos en simultáneo (respeto por las velocidades máximas, control del alcoholemia, uso del cinturón de seguridad y muchas otras), sin que ninguna tenga la profundidad y el compromiso para un adecuado y efectivo control. Esto hace que las sanciones frente a factores tan usuales actualmente como el uso del celular, el consumo de tabaco mientras se maneja, etc., sean percibidas como cuestiones mínimas, molestias sin sentido. El razonamiento es: “Si no sancionan al que va sin cinturón, sin patente, sin luces… me van a sancionar a mi por estar escribiendo un mensaje?”. De esta manera la conciencia de riesgo disminuye ya que no se considera a estas medidas serias ni tendientes a cuidarnos.

Cabe destacar también que no es lo mismo detectar un vehículo sin patente o sin luces (estímulos evidentes a simple vista), que detectar una acción efectuada por una persona dentro del mismo. No podemos pensar que la responsabilidad debe caer sobre la policía y sus controles únicamente.

Es sumamente importante que el hecho de escribir mensajes mientras se maneja sea considerado una grave infracción ya que pone en riesgo al conductor y a terceros, pero no hay que perder de vista que hoy en día no existe un cumplimiento lógico en las prioridades a tener en cuenta. Si se trataran las normas viales con la seriedad que se merecen, la población no tendería a pensar que las multas son molestias o gestiones para la recaudación.

Hoy en día la tecnología forma parte de nuestras vidas de modo casi permanente y solamente contamos con el criterio individual y la conciencia de riesgo que cada uno tenga para hacer un uso responsable de la misma. En el artículo, hemos leído que a pesar de la prohibición del “mensajeo”, los choques han aumentado y esto se debe a que los conductores, por temor a ser multados, escriben mensajes a escondidas, lo cual termina siendo aún más peligroso.

A modo sintético, la tecnología está destinada a facilitar nuestra vida, ¿pero nos beneficia verdaderamente en todos los ámbitos y lugares? Re-consideremos los mensajes de texto. Si acudimos al sentido común (y para muchos a la experiencia personal), sabemos que al hacerlo, nuestra atención fluctúa entre la visión de letras y pantalla con la visión de la vía de transporte. También sabemos que al menos una de las manos que debería estar controlando la dirección del vehículo mediante el volante, está siendo utilizada para escribir. Una visión parcial de la carretera sumada a un control insuficiente del volante y a una atención dispersa entre dos actividades que requieren del mismo sector del cerebro, no puede dar un resultado positivo.

Si la mayoría de personas considera aberrante e irresponsable quedarse dormido mientras se maneja con criterio compartido de la alta peligrosidad que esto implica, ¿cómo no considerar aberrante perder el foco en la adecuada conducción para centrarse en un mensaje de texto? Si usted estuviera en un vehículo manejado por una persona que se está quedando dormida (de a momentos agacha la cabeza y cierra los ojos y de a momentos mira la vía), ¿no sentiría que está poniendo en riesgo su vida y lo repudiaría? ¿Qué diferencia hay con esta acción de agachar la cabeza para escribir un mensaje a escondidas? El acto de escribir mensajes de texto como conductor debería ser repudiado en primera instancia por el grupo que forma parte del vehículo conducido, dado que atenta contra la seguridad de TODOS los integrantes y de otros peatones y conductores ajenos a esta acción irresponsable. Lo correcto sería detenerse, escribir el mensaje con tranquilidad y continuar el viaje. Si no está en condiciones de detenerse, y sin ser fatalista, sino realista en función de las investigaciones realizadas, tendrá que considerar si su vida es más importante que ese mensaje y allí obtendrá la respuesta.

La tecnología avanza a un ritmo muchísimo más acelerado que el control que podemos hacer sobre la misma, lo cual nos expone a conductas no siempre acertadas (pensemos en los contenidos inapropiados para menores en Internet, la descarga ilegal de música, películas, lo cual sigue siendo un tema que no encuentra solución efectiva). El uso de celulares es y seguirá siendo un tema de ascendente importancia y peligrosidad al momento de conducir. No esperemos las multas, la responsabilidad por el uso inadecuado de estos instrumentos no depende únicamente del control policial ya que pensar eso sería irreal y nos destinaría a la frustración, somos cada uno, en nuestra individualidad y libertad de acción quienes debemos asumir que de nosotros depende cuidarnos. El tema debe implantarse en el seno de la educación, ser discutido en las comunas y barrios del país, poner en juego todo un movimiento de concientización social. El momento es ahora y la clave está en la concientización y educación.

Lic. Rocío S. Pons

M.N.: 47769




Acerca de OVILAM

OVILAM – Observatorio Vial Latinoamericano, es una empresa que tiene por objetivo la investigación, experimentación, capacitación, asesoramiento y desarrollo de todo tipo de actividades referidas a las personas, los vehículos y el entorno en materia de seguridad vial. Su Visión es la “generar soluciones inteligentes que permitan combatir con éxito el flagelo de la inseguridad vial” y para lograrlo cuenta con profesionales que aportan servicios de primer nivel técnico y educativo para que la sociedad argentina y latinoamericana tenga una vida más segura en todo el ámbito vial. Todo ello realizado con valores que rigen su accionar tales como: Seriedad, Independencia, Rigor técnico, Excelencia y Compromiso.

OVILAM cuenta con un grupo de profesionales con una vasta experiencia en todos los temas referidos a la seguridad vial que abarcan desde el equipamiento de los automóviles, el análisis de las rutas y su entorno y los factores humanos que generan la mayor parte de los siniestros viales.