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INSEGURIDAD URBANA
Mariano Ciafardini, subsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia, dijo que hay dos estrategias: "atacar la causa social y a la vez vigilar y reprimir".
1 de enero de 2007
Informe de Pool Económico:
La inseguridad le estalló en las manos al Gobierno, con cacerolazo incluido.
El tema está primero en las preocupaciones de la ciudadanía por encima incluso del desempleo.
En la ciudad de Buenos Aires se cometen 537 delitos diarios y, en el primer semestre de este año, los homicidios se llevaron la vida de 75 personas. La cifra se dispara en el conurbano bonaerense, donde el promedio de homicidios es de 8 por día.
Pero hoy el grueso de la población reclama soluciones frente a la proliferación de los secuestros express y extorsivos. En los primeros seis meses de este año hubo 207 secuestros denunciados en el Gran Buenos Aires, es decir, una persona fue secuestrada cada 24 horas. Este año y en sólo seis meses se igualó la cifra de todo el 2002.
Los últimos casos de gran repercusión pública, el cautiverio de Pablo Belluscio y Leopoldo Andrada, a quienes los delincuentes les habían amputado un dedo para forzar a sus familias a que pagaran el rescate, enervaron a la opinión pública.
La explosión del fenómeno desembocó en un escándalo político. El presidente Néstor Kirchner reclamó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, una profunda depuración de la policía bonaerense ante la sospecha de que sus efectivos integren bandas de secuestradores.
Luego de que Belluscio y Andrada fueran liberados, previo pago de un rescate, como gesto político Solá apartó de la policía bonaerense al jefe de la brigada antisecuestros, Angel Casafús, y al número tres de la policía bonaerense Claudio Smith.
Sin embargo, aún no hay sospechosos detenidos con pruebas firmes por ninguno de los dos hechos y los secuestros siguen siendo el tema principal en la agenda de la inseguridad porteña y del conurbano, y en los reclamos de la gente.

Mariano Ciafardini, subsecretario de Política Criminal del Ministerio de Justicia, Y Claudio Suárez, director general de Política de Seguridad y Prevención del Delito del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, estuvieron en Pool Económico para explicar por qué el Estado no puede terminar con el problema de la inseguridad.
Ciafardini dijo que "hubo un aumento terrible no sólo de la sensación de inseguridad sino de la realidad del delito". Según el funcionario del Ministerio de Justicia, "desde 1993 al presente se cuadruplicó el delito contra la propiedad y el 2001 comenzó a acrecentarse también el homicidio". Ciafardini está en su cargo desde hace 10 años; ahora ve una baja de la delincuencia en la Ciudad de Buenos Aires: "Está bajando. Lo que pasa es que venimos de picos muy altos. No es fácil y el proceso será largo. Por suerte tenemos algunos planes que empiezan a dar resultados", aseguró.
Por su parte, Suárez aportó datos sobre la baja de delitos: "La tasa de homicidios bajó en el primer semestre de 2003 respecto del mismo periodo de 2002. Y hay delitos que bajaron más sustancialmente como el robo de autos. Vale aclara que este registro es anterior a la aplicación del plan contra los desarmaderos. Fue gracias el Operativo Cerrojo y su buena disposición que tuvo un efecto disuasivo", recordó el funcionario del Gobierno de la Ciudad.
Ambos especialistas hicieron hincapié en que hay que atacar las causas: "Hay muchas causas de la inseguridad, pero la principal es la injusticia social, el empobrecimiento rápido de grandes capas de la población y la marginalidad. Ningún plan puede ser tan hipócrita de pensar solamente en la represión –determinó Ciafardini-. Existe un plan que incluye dos estrategias: atacar la causa social (acciones urgentes de apoyo y desarrollo) y a la vez la vigilancia y la represión. Lo que pasa es que acá estamos acostumbrados a buscar soluciones mágicas unilaterales", completó.
Para señalar la evolución del delito, Suárez recordó que en 1996 el registro que se obtuvo fue muy alto: "Lo que pasó entonces fue que a nivel mediático no se mostró de la misma manera que ahora. Y si el golpe se prolonga y es sostenido en el tiempo es muy difícil revertir la sensación de la gente".
Por último, y para hablar de soluciones concretas, los dos funcionarios describieron las acciones que se están implementando desde el Gobierno a nivel nacional y local: "Hay organizaciones de vecinos que nosotros promovemos para que puedan desarrollar una alerta más rápida frente al riesgo de ser víctimas de un delito –dijo Suárez-. Esto contribuye a la disuasión del mismo. Trabajamos para que la gente no se recluya en sus casas. Por el contrario, la idea es que se aúne la vecindad en acciones comunitarias. Si se recupera el espacio público, si lo gente lo transita, lo utiliza, hay posibilidades de generar más protección", terminó. Por su parte, Ciafardini agregó: "Tenemos más de 400 jóvenes trabajando en las villas en planes de microemprendimientos que logran la inserción de la gente excluida. Nosotros descubrimos un camino de acción y está funcionando", aseguró.